creación en marcha
Estelas incompletas
17 marzo, 2012
que el tiempo es una nefasta creación de los hombres,
un artificio de arena y ceniza contra luces sagradas?
¿No sabes que palpita una certeza de aurora
en cada rincón de la ciudad, donde el neón no alcanza?
Observa los frutos sazonados al margen de lujos y riquezas,
es tu obligación apetecerlos
sobre este paraíso singular en el que reinas.
12 marzo, 2012
Marzo respira agazapado y tose,
los muebles de madera crepitan,
el paso de los años dejó su marca,
invisible y azul corroe por dentro
esa vana claridad de la máquina,
primavera de calcinados estambres,
lirios sangrando entre pasiones remotas,
desvalorado éter de violetas miradas,
raciocinio sembrado en espantosa luz,
metaliteraria duda en el repetitivo Salmo,
aguaceros de París, desdoblamientos en Lisboa,
revisitado el artesano marginal de la colina,
esto es España donde la tinta de caín eyacula sorda,
neonato Trakl credo de expresión
contra la atrocidad del primer mundo,
Kafka y Celan lo sabian,
sangre judía en los sagrados textos,
oblicuas pisadas en la noche, miserables calaveras,
huellas celestes del anónimo transeúnte,
seguro animal pisoteado, Eurídice te reclama
mudo en la estela piadosa,
evaporado allí donde lo ajeno,
hablando extrañamente de las cosas.
02 marzo, 2012
12 febrero, 2012
su lenguaje se desnuda de flores
descubriendo las últimas brasas,
cenizas que la noche temblorosa templa
en un vaivén de cómplice quietud,
embriagada soledad de carne y hueso
el esqueleto del poema tiembla
cuando alguien toca su timbre de luz,
la casa bajo cero de otro tiempo que dialoga sin lenguaje
el silencio la recoge bajo llave
en el mudo corazón del poema.
23 enero, 2012
aviones de luz,
luna fértil.
Apoyado
sobre una baranda de tiempo
digieres tópicos repetitivos,
donde los monos aúllan sin antorcha.
Sueño teñido de imposible,
revoloteo estéril,
sangre de lagarto asediada por dudas de cristal.
Siente
esa tumefacta grieta de vacío
en boca del amante extraño
que precisa
de otra boca para ser
calor y diferencia singular
sobre la noche fría.
19 enero, 2012
el invierno acecha,
instalado al norte de una canción norteña.
Inhabitable redundancia,
baja temperatura
marca horas baldías
donde diamantes se gestan.
Sin vosotras
el viento es siempre igual de predecible,
palabras sin dudas,
libros vacíos.
El invierno acecha
el difuso corazón de estos atardeceres,
nadie puede detener la nieve
sobre su herida de luz.
Es preciso soportar el frío
allí donde el lenguaje duerme,
esperar pacientemente al milagro
de su fiel alumbramiento.
Sentir la imperiosa necesidad
del cigarrillo compañero
o del bourbon siempre fiel a la desolación.
13 enero, 2012
10 enero, 2012
29 diciembre, 2011
Equivocados

Stéphane Mallarmé
Autor:Edouard Manet
Fecha:1876
Museo:Museo de Orsay
Características:27 x 36 cm.
Material:Oleo sobre lienzo
Estilo:Impresionismo
La destrucción de Mallarmé,
beso de cólera rodante,
fue su Beatriz.
Edouard Manet, 1875
Venecia rema descalza
sobre un círculo imantado
de carnaval invisible.
La Beatriz de Mallarmé
fue su destrucción,
Leopoldo María lo sabe.
Un golpe de dados
siempre abolirá el azar.
Góndola en el Gran Canal de VeneciaAutor:Edouard Manet
Fecha:1875
Museo:Colección Particular
Características:58´7 x 71´5 cm.
Material:Oleo sobre lienzo
Estilo:Impresionismo
27 diciembre, 2011
Catorce días menos
hundidos en arena sin reloj,
catorce días menos y sus ojos
de tiempo acristalado en apariencia.
Por cada uno de sus siete caprichos
catorce poemas resbalando solos
en el corazón invisible del autor,
por cada una de sus estudiadas peticiones
cien poetas se suicidan en la calle
reclamando el amor o la vida.
Ausencia que tuviste nombre un día,
charco de sombra, reloj sin tiempo.
24 diciembre, 2011
13 diciembre, 2011
10 diciembre, 2011
Desnuda entre las sombras corres sin que pueda alcanzarte el día nadie ubica el matiz de tu silueta en movimiento ni siquiera esta voz puede volar entre los sauces como agradable pesadilla que se desvanece, pasado de luz difusa, hoy que tus escuetas palabras me han abandonado para siempre las calles enmudecen de frío, barrios que han adquirido un tono violeta extraño, vacío mi buzón de ti, vacíos los ceniceros y los vasos hay gatos que me observan con sus ojos negros antes de subir a casa, vacío de calor mi hogar y de color mis sueños, tiemblo de fiebre antes de alcanzarte entre los fríos bosques del norte, allí se desvanece rápida una voz como cuchillada humeante a contratiempo… y me quedo solo persiguiendo opacas sombras, derramando exangües versos que apenas logran ubicarme mientras se tambalea la percepción, duda el recuerdo, sensaciones deportadas, algo que corre y se pierde absurdamente entre la multitud de hermanos árboles, rostro que apenas recuerdo, piel desubicada en la memoria, te amo por espectro y por sombra, desaparecida luz, ángel maldito de mi guarda.
07 diciembre, 2011
03 noviembre, 2011
de norte a sur canciones de trinchera,
tambores de ausencia.
El amor no es una cosa fácil
como pareja estable, profesión:
ordene su existencia con parámetros dados.
Dados caen sobre esta mesa de cartón
y ensucian el nombre de un azar remoto.
Para qué decirlo, corazón de nube,
todos castigan al que habla solo por las calles.
Elípticos parques, acuarelas distantes,
acacias. No saben
que ella ha puesto nombre a esta ciudad de enfermos,
a este nicho de solitarios redomados.
Que ya hay un precio.
26 octubre, 2011
Last lost generation
no son exactamente pobres,
nadie cree que su silencio
premeditado, tirado en la calle,
pueda acabar con un imperio.
Desde lo alto
alguien se burla de la noche
y cambia de canal con una sonrisa omnipotente.
No sabe
que la última generación perdida
ya ha perdido la mayor parte de su tiempo
en absurdas entrevistas de trabajo,
en siniestros empleos y estudios sin alma ni raíz,
entre desmemoriados barrotes
de usura eurocéntrica.
Temblad
porque son inofensivos
y la explosión pacífica, inminente, libre
está poniendo ya fin a vuestra era.
22 octubre, 2011
19 octubre, 2011
en esta lenta progresión del poema
la tarde va muriendo en tu nombre.
Semáforos en rojo, construcciones,
burlamos el tiempo que al cruzar los ojos nos mira
como fuera de su alcance ruin,
hay misterios dibujados en palabras contenidas
que avanzan a su propio ritmo.
Balbuceos de un extraño nacimiento
prolongado por las cosas de la vida,
silenciosamente se acercan las verdades
que aún no podemos tocar en nuestra piel diurna,
sobre la mesa se dejan caer tan lentamente.
Qué cara de buena tienes,
mañana me escribirás como siempre,
estamos sordos por propia voluntad,
hace tiempo que jugamos
a mentiras con verdades descarnadas
que son aire, fuego, tierra y agua,
contemplamos la luna llenos de palabras
que no sirven para nada y nos alejan.
Otra tarde que reza arrodillada,
el poema avanza, no soy yo quien lo escribe,
la vida tiene aquí su propia marcha
y me volveré a perder en la noche
encadenado al tiempo,
sin este ritmo que celebra nuestro amor,
completamente solo
rodeado de poet@s.
10 de Octubre
16 octubre, 2011
que tiñen la pantalla
de sonrisas huecas
muere la tarde en un puñal de dios,
lo esencial se recoge en el recuerdo
de aquella mirada triste.
Entre su nuca y este aliento
taciturno del nunca, ella no sabe quién es
cuando apoyada en la baranda del tiempo
se instala lentamente aquí,
me necesita
sin que apenas lo note
esa lógica razón del mundo.
Es Domingo,
paseando celebro,
aunque el desastre de mi soledad
y el tumultuoso desorden de esa casa de alquiler
quieran escapar
de todo este ruido de coches enfermos,
camas vacías, tareas pendientes
y bares sin alma.
La enredadera huérfana que crece
por encima de bocinas y flashes
se parece un poco a ella,
hay algo de cierto en todo este derrame,
yo tan solo escribo
para que nadie me lea.
Las palabras no sirven,
hay que saltar, hay que dejarse caer
sin tirarse, hay que mirar al abismo
y no dejarse llevar por corrientes
alejadas del Ser.
15 octubre, 2011
El hambre
Tened presente el hambre: recordad su pasado
turbio de capataces que pagaban en plomo.
Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,
con yugos en el alma, con golpes en el lomo.
El hambre paseaba sus vacas exprimidas,
sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas
frente a los comedores y los cuerpos salubres.
Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,
eran sólo de aquellos que se llamaban amos.
Para que venga el pan justo a la dentadura
del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.
Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,
los que entienden la vida por un botín sangriento:
como los tiburones, voracidad y diente,
panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.
Años del hambre han sido para el pobre sus años.
Sumaban para el otro su cantidad los panes.
Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños
de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.
Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,
cicatrices y heridas, señales y recuerdos
del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:
cerdos con un origen peor que el de los cerdos.
Por haber engordado tan baja y brutalmente,
más abajo de donde los cerdos se solazan,
seréis atravesados por esta gran corriente
de espigas que llamean, de puños que amenazan.
No habéis querido oír con orejas abiertas
el llanto de millones de niños jornaleros.
Ladrábais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas
a pedir con la boca de los mismos luceros
En cada casa, un odio como una higuera fosca,
como un tremante toro con los cuernos tremantes,
rompe por los tejados, os cerca y os embosca,
y os destruye a cornadas, perros agonizantes.
II
El hambre es el primero de los conocimientos:
tener hambre es la cosa primera que se aprende.
Y la ferocidad de nuestros sentimientos,
allá donde el estómago se origina, se enciende.
Uno no es tan humano que no estrangule un día
pájaros sin sentir herida en la conciencia:
que no sea capaz de ahogar en nieve fría
palomas que no saben si no es de la inocencia.
El animal influye sobre mí con extremo,
la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.
A veces, he de hacer un esfuerzo supremo
para acallar en mí la voz de los leones.
Me enorgullece el título de animal en mi vida,
pero en el animal humano persevero.
Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,
bajo tanta maleza, con su valor primero.
Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos
donde la vida habita siniestramente sola.
Reaparece la fiera, recobra sus instintos,
sus patas erizadas, sus rencores, su cola.
Arroja sus estudios y la sabiduría,
y se quita la máscara, la piel de la cultura,
los ojos de la ciencia, la corteza tardía
de los conocimientos que descubre y procura.
Entonces solo sabe del mal, del exterminio.
Inventa gases, lanza motivos destructores,
regresa a la pezuña, retrocede al dominio
del colmillo, y avanza sobre los comedores.
Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara
dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.
Entonces sólo veo sobre el mundo una piara
de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.
Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,
tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,
el pan, el día, el hambre no tenga compartido
con otras hambres puestas noblemente en la boca.
Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera
hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.
Yo, animal familiar, con esta sangre obrera
os doy la humanidad que mi canción presiente.
Miguel Hernández
EL HOMBRE ACECHA
(1937-1939)
05 octubre, 2011
no solo se construye
sobre los puentes de esta ciudad,
al caer la noche
el agua remueve mis entrañas.
Río abajo
fuegos fatuos se extinguen,
su nombre serpentea en el plexo solar.
A su lado
lloro una perla original
que se despide como nieve herida,
insólita es la luz de sus palabras.
Sombra con sombra se afianza el tiempo,
el azar reduce los espacios,
la historia de mi amor no tiene huella
y se construye sola.
El poema traza su destino.
03 octubre, 2011
01 octubre, 2011
proyectos
proyectos de muerte en la casa de tu padre
proyectos de muerte con Ariadna
proyectos de muerte contra el mar
y despertar
sorprendentemente vivo
19 septiembre, 2011
por innumerables silencios compartidos,
por la vertiginosa estrechez
de cada sueño roto.
El poema nace en ti, y luego me habita
en un régimen de ausencias,
como huella en nieve derretida.
Con un calor de atrás
el humo de la estancia sonríe,
presencia de vapor, hoja de otoño,
cruje el sol de esta inflamada ruina:
palabras que se tambalean
en la cuerda floja de una realidad sin hora.
A menudo tus ciudades olvidan
la casa donde reposa el poema.
09 septiembre, 2011
Noche, remota calma,
lira que ronronea en paz.
Cometí demasiado pronto mis errores,
se tensó el arco de aquella voz sincera
y tuve que destrozar todos los sueños
antes de volver a empezar.
Hay una flecha que brilla disparada,
perenne luz contra la niebla del tiempo.
Ya no tiembla esta luz,
en algún corazón yace tu sombra
tallada eternamente
sobre la piedra del poema.
06 septiembre, 2011
Al borde del lenguaje
un helicóptero atraviesa el cielo,
el verano ha muerto para siempre,
labios mudos sobre botellas vacías.
Temprano se me disparó tu marcha,
amuletos ocre desbordan la existencia,
frases raíz, relatos fuego.
El tiempo engulló la llave
de aquel cajón secreto,
el tiempo engulló tu rostro y mi cordura,
más tarde el tiempo se tragó toda la casa.
Palabras que enumeran cosas muertas,
papel y tinta con desconocido paradero,
mujeres que al alzar sus ojos
no supieron dibujar el mapa de aquel sueño.
Queda silencio desbordado
y un hambre de respuestas
sumergidas en el lago del tiempo,
páginas en blanco que también te pertenecen.
Estéril es la sangre azul de nuestros días
postrada sin remedio al borde del lenguaje.
05 septiembre, 2011
En la barra de un bar leo a Derrida,
deconstruyo el beso que no pude darte:
sabe a cerveza la gilipollez postmodernista.
Volveré a sentirme extraño
entre ratas de biblioteca
y gafas apretadas,
me mirarán justo al contrario
que esta camarera marroquí -libra los Lunes -
despampanante y recatada.
Subrayarán el aliento de la calle
en cada frase de mi primer ensayo,
y escupiré las gracias a la noche
de todo corazón.
04 septiembre, 2011
Libre de toda oscuridad el tiempo
en su diáfana estructura
construye puentes, derriba nombres,
se acicala frente a un espejo roto.
Ecos del viejo mendigo de Cumberland,
poderosa raíz de Jena,
la claridad del rayo te condena
a una vieja canción que no retorna,
raído círculo de rostros pasajeros.
Tercas en la entonación de melodías
entre furioso caos civilizado
las aves de Orfeo susurran ceniza,
sombras que brillan al amanecer,
lucecitas desdeñadas por la noche eterna,
lumbre de solar.
Si se afirmara en este pulso
aquel silencio pálido de negra mirada...
mientras tanto palabras
se originan en su propio adiós:
calla en la escucha del espejo.