30 mayo, 2012





Tú no sabes lo que es estar encerrado en una jaula de regreso al hogar 
donde la musa se retuerce y el espanto de raíz te ahoga con sus voces, 
tú no sabes lo que es tener ya canas en el corazón de tanto sobresalto inútil
ni entiendes el vacío que aúlla en cada matiz de ese cuerpo que acaricias cada noche,
tú que tienes miedo de mirar a las estrellas 
y te aterra enfrentarte a la vida con esta mirada singular que confiere el noble arte,
tú no tienes el valor de desnudarte porque jamás has pensado en el suicidio
y haces versos trabajados a conciencia como un artista fabricado en los talleres del sistema fundación,]
constantemente destripas palabras con postizos ademanes sin chispa.
Entérate ya, hipócrita cobarde, pasto del oxidado laurel,
el fuego de mi vida no está en venta ni obedece a reglas predecibles,
la poesía arde en mis venas desde que era un chaval y tú no tienes ni puta idea de lo que eso significa]
porque no tienes ni la más remota impresión de lo que implica ser poeta vivo
hoy, Madrid, 28 de mayo de 2012

25 mayo, 2012


Cabalga sobre nubes,
marcha sobre las olas del viento,
donde los árboles de fuego
beben hasta saciarse.


Fiesta de la luna,
donde las bestias se agitan,
van y vienen los barcos
sobre el ancho mar.


Cierva que te inclinas sobre el agua,
tu pan de lágrimas forma láminas de fuego
contra mi corazón.


La tierra en su profundidad es fuego,
zafiro, rojo vidrio,
coral magnético.

23 mayo, 2012




            Flor azul desconsolada bajo tímpanos de neón,
            días que pasan como rayos.

21 mayo, 2012


En los pliegues del poema
paloma en la cornisa.



Jeroglíficos de luna,
nostalgia de azahar.

18 mayo, 2012


           
            Crecí entre libros olvidados
            cerca del castillo musulmán,
            donde amarillentos sabios crujían
            contra la tierna soledad de aquellos ojos.

            Más tarde descubrí el fuego de la vida
            y con ahínco prendí las páginas heridas de mi adolescencia,
esforzándome en balde por el ser humano
derroché todos aquellos años
como un auténtico suicida.

Los muertos preferidos me habían enseñado
que sus años de carne y hueso
habían resultado desastrosos
¡oh maestros inmortales!

En el temor confuso de vivir
languidecí entre las subrayadas páginas del éter,
caí extrañado en la región ignota
de pájaros acristalados y grillos,
junto al lúcido peligro del hidalgo.

            Pasado el tiempo que no pasa
            y con el ánimo de los antiguos
            me reencontré entero en una nueva senda,
            franqueé cárceles amables,
            me despedí de los apacibles muros de piedra
            que habían cobijado inútilmente
una esperanza de laurel.

Así fue como lo abandoné todo,
estaba escrito en la nutritiva piel del silencio
y en todos los crucigramas reflectantes de este techo de cristal.







             


           

Cualquier tarde en malasaña
una mujer te besa las ideas,
un poema se te escapa de los labios,
un amigo te alegra el corazón.

Y después, cuando la luz del día
se despide de los transeúntes,
un ensueño familiar
atraviesa el espejo de sus calles.

Donde el ahora es ley
y el amor un infinito practicable.

05 mayo, 2012

sin nombre (2009)

Al principio no tenías nombre,
y tu rostro era tan nuevo
que hasta los espejos se sentían extraños de mirarte.
Bajabas la ladera
despeinando a la noche entre miradas
y aquí, junto al aljibe seco,
te detuviste unos meses contra mi memoria
y me mataste.

    
    
    
Y así fue que nací,
    
    
    

entre libros y besos
fui forjando la palabra que no te definiera,
el amor que no significara,
la certeza de no hallar más que incertidumbre
en cada pliegue de esta finitud.

Pasaron los años con sus nombres y apellidos
intentando fraguar un concepto de ti,
y yo seguía
en la nube vorágine de días aplazados y sin tiempo
jugando con un pelo de onírico algodón
que aún late con sabor a paraíso
en cualquier lugar,
ajeno al movimiento lógico de la existencia.

    
    
    
Porque cualquier lugar
    
    
    

y cualquier fecha
sirven de pretexto a lo que es fin
y origen diseminado, en el transcurso
de algo que se llama sin nombre
y sin verbo actúa
rompiendo las reglas naturales del lenguaje.

01 mayo, 2012



            Al trasluz de una esperanza ida
            repiquetea la memoria

            y cada pensamiento es una espina que no arde
            y cada espina forma una constelación de fuegos
            y cada fuego es sólo un rastro de la muerte