21 enero, 2010

A. R. Ammons (un poema y breve biografía)

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qué maravilloso poder escribir:
es algo que no puedes hacer como

tocar el piano, sin pensar:
no es un pensamiento importante, pero la

cinta tiene que enrollarse, deben golpearse
las teclas correctas, tienes que comprobar

si estás escribiendo bien las palabras:
tal vez no es el pensar

sino la concentración, lo que significa
que la atención está dirigida hacia fuera

y enfocada lejos del ser, lejos
de los obsesivos auto-monitoreos:

esos auto-monitoreos crean problemas
donde no los hay: llenan

la iniciación de miseria, pues si
puedes mirar alrededor y hacer cosas,

la iniciación se va y asimismo la
miseria: pero yo, yo tengo una larga historia

de miseria: he sufrido suficiente,
debería saber cómo: se ha ido

y venido muy a menudo, debería esperarla:
pero a veces se va por

años y entonces el regreso es difícil:
tengo (tienes, uno tiene que) aprender todo

de nuevo para afrontarla: una cosa que
uno aprende, supongo, es que hay

poco valor poético en escribir
sobre la miseria: tantas otras cosas

son más interesantes para la mayoría de la gente:
casi todo lo es: unas pocas de aquellas

pequeñas polillas de las alfombras vuelan en esta época del
año y dan con la pared: yo les

doy con el matamoscas, pero
no sé si eso sirve para terminar el

problema de las polillas: cuándo se aparean:
cuándo ponen huevos: cómo saben

qué hacer: probablemente lo hacen
sin pensaar: la manera en que

escribo: escribo para escribir: no es
que piense que ésa es la manera de

escribir: es que esta manera de escribir
me ocupa: es una manera de existir

que es más cómoda que no
escribir: por supuesto la mayoría de los escritores

tiene dificultad, como estoy seguro que deberían tenerla,
para escribir, y escribir bien: no

quiero decir que esto es bueno a pesar de
mi despreocupación, y no tengo intención de

degradar al lector (¿qué?) pidiéndole
que gaste su tiempo en tiempo meramente

gastado: desde que comencé esto, 15
minutos más o menos agradables han transcurrido:

mi gratitud por eso es, casi,
sin límites: me atrevo a pensar

que tal vez pueda pasar todo
el fin de semana escribiendo cuando lo

necesito: cuando no puedo encontrar nada
(¿mejor?) que hacer: créanme, no

haría esto si estuviera mejor conectado,
si estuviera mejor comprometido: caminar

es bueno, pero las articulaciones de la rodilla de mi
varicosa pierna me duelen (toda la pierna

se hincha con el calor): nadar es
agradable, pero devolví mi membrecía

cuando me enfermé: leer es a veces
posible: cuando no puedo leer otra

cosa, a veces puedo leer lo que
he escrito (eso es generalmente inocente

y lo suficientemente no violento): he dicho
antes que escribo para así tener

algo que leer, y eso sí
duplica el placer y el tiempo que

ocupa el placer: estoy básicamente
perfectamente sano: pero justo ahora

tengo cosas que hacer en el futuro que
parecen un desafío: estas cosas

no son desafíos sino excitantes
oportunidades: las he amarrado

para cuando me temo no
las podré hacer, y eso es desafiante:

como para un registro, generalmente cuando
hago tales cosas (por ejemplo recitales

de poesía o cenas con presidentes
(de colleges o universidades) las hago

lo suficientemente bien como para hacer amable
a la gente: qué podría ser menos desafiante

que la amabilidad: es mucho menos
desafiante, digamos, que el amor, que

es tan invasivo y profundamente comprometedor:


De "Glare"



Breve biografía

A. R. Ammons (1926-2001) 18 de Febrero, Whiteville, Carolina del Norte . Estando a bordo de un destructor de la marina estadounidense en el Pacífico Sur, escribe las primeras poesías. Mientras hacía el servicio en la Segunda Guerra Mundial, comienza a estudiar en la Universidad Wake Forest. Trabaja como vendedor de propiedades, Editor ejecutivo de la fábrica de vidrio de su padre, dando clases después en la Universidad de Cornell en 1964. Escribió cerca de treinta libros de poesía, entre ellos Glare (W. W. Norton, 1997); Garbage (1993), ganando el Premio Nacional del Libro (National Book Award) y el Premio Nacional de Poesía Rebekah Johnson Bobbitt de la Biblioteca del Congreso; A Coast of Trees (1981), que recibió el Premio Nacional de Poesía del Círculo de Críticos ; Sphere (1974), que recibió el Premio Bollingen; y Collected Poems 1951-1971 (1972), que ganó el Premio Nacional del Libro. Entre otras distinciones incluyen el Premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses, el Premio Ruth Lilly, la Medalla Robert Frost de la Sociedad de Poesía de Estados Unidos, y membrecías de la Fundación Guggenheim, Fundación MacArthur y de la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos. Instaló su residenecia en Ithaca, Nueva York, donde fue Profesor en la cátedra de Poesía de la Universidad de Cornell hasta su jubilación en 1998. En castellano se ha publicado Poemas Escogidos, con estudio introductorio, traducción y notas de David Cruz y Mario Jurado, editorial Plurabelle, Córdoba.

19 noviembre, 2009

La capa. Ezra Pound (1885-1972)

¿Guardas tu rosa intacta
hasta que pase la primavera?
¿Es que esperas el beso de la muerte?
¿Crees que en la tumba oscura
hallarás un amante
mejor que yo ? No te echarán de menos
las rosas nuevas.
Cúbrete con mi capa y no del polvo
que cubre lo pasado.
Ten más miedo del tiempo
que de mis ojos.

26 octubre, 2009

Los poetas (Azorín)

Contemplemos imaginariamente a un poeta; este poeta es Rilke o es Verdaguer. Siente hondamente la poesía; la poesía mana en su cerebro, en toda su personalidad, como el agua en un surtidor; aunque pusieramos la mano en un surtidor, en un manadero, en el caño de una fuentecita fluente -muchas veces lo hemos hecho-, el agua, sin poder reprimirse, se escaparía por entre nuestros dedos. El poeta que estamos imaginando siente, vive, se produce en todos los momentos en poesía. La realidad exterior es para él material continuo de poesía; ve esta realidad, no prosaicamente como los demás mortales, sino en pura, prístina, delicada poesía. Para ver así la realidad, el poeta tiene que vivir entregado a sí mismo. Durante la adolescencia, tal vez la forma, la luz, las líneas, las apariencias de las cosas, dominen el espíritu de esas mismas cosas.

No importa, no importa por ahora. Con esas líneas, ese color, esas exterioridades de la realidad, se pueden también tejer bellos poemas. La realidad cantará ella sola, espléndidamente, en los versos del poeta. Pero ¿no pasa el tiempo? ¿No sigue su curso eterno, inexorable, el universo con las cosas contenidas en él, con el color, con la línea, con la forma? Ya los ojos del poeta van viendo la realidad de otro modo; un ceño ideal -melancolía, duda, decepción- se muestra en la frente del elegido; el gesto de sus manos es más lento. El poeta se va concentrando sobre sí mismo. Y al mismo tiempo va surgiendo en él una sensación extraña, una vaga aprensión que antes no tenía. Al principio, el poeta casi no se da cuenta. Sí, es eso; una vaga aprensión. Pero ¿aprensión de qué? Ante la blanca cuartilla, el poeta se ha detenido un momento. No se había detenido nunca antes de este momento; siempre su pluma había corrido ligera, rauda. Y ahora... El mundo exterior, la forma, la luz, ¿tendrán la importancia que el poeta les da? Si aprisionamos todo esto en bellos versos, ¿todo esto no será un poco vano, en resumen de cuentas? Detrás de las formas externas existe otra cosa; aprisionar ese algo misterioso no estan fácil como expresar la luz, la forma y el color. Intentamos recoger en las cuartillas un poco de ese espíritu misterioso. El poeta ahora, en este instante, se siente con fuerzas para ello; su vocabulario se prestaría fácil, dúctil, a la empresa. Las tentativas suceden a las tentativas; el poeta va perdiendo la serenidad del comienzo. La vaga aprensión de que hablábamos antes se convierte en miedo. Sí, en miedo. En la continua meditación, esta realidad, que al principio encontrábamos tan espléndida, vivaz, desbordante de vida, ha ido convirtiéndose en una enemiga nuestra. El poeta lucha por recoger, prender, aprisionar en sus versos un poco del espíritu de las cosas; pero la realidad externa es tan visible, tan manifiesta, tan fuerte, que se sobrepone a todo.

Y en este punto el poeta pierde el dominio de sí mismo; comienza a dudar de sí propio. Entregado a sí mismo, en su meditar constante, las cosas han adquirido unas proporciones que para los demás mortales no tienen. Los sentidos todos del poeta han ido adquiriendo una sensibilidad excepcional; ve el poeta en el mundo, entre las cosas, relaciones misteriosas, profundas, que los demás no perciben. Todo se agranda, se agiganta para el poeta; incidentes que para los demás son desdeñables, simplemente ingratos, son, para el ser elegido por las Musas, intolerables, dolorosísimos. Se refugia el poeta en el mundo del espíritu; se entrega a sí mismo. Pero entregarse a sí mismo, sin prescindir de los demás, es empresa imposible. Poco a poco, buscando la soledad, va apartándose el poeta del mundo; limita sus amistades, evita el encontrarse en los concursos y congregaciones humanas. De este modo, la realidad brusca, áspera, brutal, tendrá menos influencia sobre él; la esencia de las cosas podrá por él ser mejor aprisionada. Pero, por otro lado, a medida que el espíritu propio, la esencia de su personalidad vive más aislada del mundo exterior, del trato de las gentes, el miedo a perderse a sí mismo, a perder su personalidad, va siendo más profundo, más intenso. Sí, el mundo externo, la realidad, puede robarnos nuestra personalidad; puede llegar un momento en que, ante las cuartillas, no sintamos ya aquella divina emoción que sentíamos antes; no se dará este hecho doloroso de pronto; se producirá poco a poco. ¿Por qué hoy hemos rasgado una cuartilla, y después otra, y luego otra? ¿No escribíamos antes de corrido, alegre y voluptuosamente? ¿Somos nosotros mismos quienes escribimos ahora, o es otro distinto de nosotros?

En la aprensión, en el miedo del poeta, el factor del determinismo material es lo de menos; él sabe, sí, que el espíritu está influido por la materia. Pero existe para él otro mundo más alto, más sutil, de relaciones entre las cosas. No entra el poeta en análisis filosóficos, científicos, de estos fenómenos extraños. Lo esencial es que él percibe cada día, cada hora, cada minuto, que la realidad, la materia, la tosquedad del trato humano, las palabras rudas de amigos y conocidos, los gestos violentos, entran ahora en su espíritu con más fuerza que antes. Y enran con más fuerza, con más ímpetu, porque su sensibilidad, con el continuado laborar, con el constante hábito de las cuartillas, es más aguda, más terriblemente aguda, que antes. Y él percibe claramente, dándose cuenta del hecho, como un enfermo que se diese cuenta de su enfermedad y de su fin próximo; él percibe con claridad que, al tener la entrada libre en su ser la rudeza, la grosería, la violencia ambiente, será difícil, cada vez más difícil, la permanencia en él de lo fino, lo selecto, lo delicado. En suma, su personalidad se irá perdiendo. Ya no será el mismo que era antes. Lo que hacía su persona precisamente lo ha perdido. Por ser más sutil, más sensible, más delicado que los demás, va a tener una penalidad, un castigo que no tienen los demás. La realidad externa, brusca, gruesa, ruda, entrará en esta personalidad, debilitada por la meditación, con más fuerza que en otras.

Y el poeta siente un miedo terrible, angustioso. Y para evitar el mal inevitable, restringe más el círculo de su vida, se encierra más en sí mismo, hace su soledad más densa. Y este remedio que él busca se vuelve contra él. Pero ¿podía este ser sensitivo, mórbido, hacer otra cosa? Si se lo propusiera, ¿podría volver de pronto, como recurso heroico, al estrépito, a la vorágine ruidosa, al comercio frívolo y brutal de los humanos?

No, no podría; para él no hay ya esperanzas; no tiene más remedio el poeta que ir, cada día más, hundiéndose en la soledad, huyendo de las cosas, tratando de evitar heroicamente, con esfuerzos íntimos y trágicos, este posesionarse de su espíritu que la realidad exterior intenta.

Y éste es uno de los aspectos de la tragedia de los grandes poetas.


Extraído del libro "ANDANDO Y PENSANDO (NOTAS DE UN TRANSEÚNTE) 1929" Capítulo XX "Los poetas"

22 septiembre, 2009

LA POESÍA: EXPLOSIÓN DEL SER POR DEBAJO DEL LENGUAJE Roberto Juarroz

Vivo el poema como una explosión del ser por debajo del lenguaje. Descubro aquí cuatro elementos básicos: explosión, ser, lenguaje y debajo. Podríamos acercarnos a ellos diciendo lo anterior de otro modo: el poema es la expansión abrupta de una realidad fundamental que se genera a través de las posibilidades subyacentes de la expresión verbal y no sólo por medio de la su capacidad significativa inmediata. [...]

Me apasiona la fuerte humanidad de una búsqueda de esta clase, su desafío a las normas y los estereotipos, la densidad de nivel donde se gesta la lucha por la expresión, la intensidad del buceo en las zonas más olvidadas y sin embargo más vivas de lo real, la simbiosis profunda de todas las proyecciones simbolizadoras, la paradójica complementariedad y hasta sincronicidad de lo espontáneo y lo reflexivo, lo dicho y lo no dicho, la victoria y el fracaso, lo esperado y lo inesperado, lo posible y lo imposible, lo uno y lo otro.

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

En el corazón de mi poesía está la creencia en que el pensamiento es más concreto que todo el resto de la materia del mundo. Por eso, en el corazón de mi poesía hay también un rostro.

Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.



Nota de Ángel Ros: Este texto fue publicado como prólogo a Poèsie verticale (Recontre, Lausanne, 1967). Puesto que se trata del prólogo a una antología bilingüe, se publicó ahí solamente en su versión francesa. La versión en lengua española apareció en la revista Actual (año. 1, n. 2, Universidad de los Andes, Mérida, mayo-agosto de 1988, pp. 121-123), como complemento de un artículo de Ludovico Silva, “Decir de lo indecible: poesía vertical de Roberto Juarroz”, luego reproducido en Roberto Juarroz: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido (Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1980), de donde he tomado estos fragmentos (el título que aparece aquí es mío).

PÁGINA DE HOMENAJE A
ROBERTO JUARROZ
www.robertojuarroz.com

03 septiembre, 2009

"El camino no elegido" de Robert Frost y la conciencia del cambio como actitud filosófica

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.




La conciencia del cambio como actitud filosófica

Por Gonzalo Valdivia Dávila, en 2 de Diciembre de 2008

Robert Frost (1874-1963) es un poeta modernista norteamericano que tuvo presente la filosofía y la sencillez en su poesía. Frost busca expresar verdades inmutables en su poema El camino no elegido, ya que está reflexionando sobre las leyes del cambio en la naturaleza. Este poema sigue el postulado de Heráclito de Efeso de que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque este cambia y sus aguas están en movimiento. Además quien regresa del río también cambia por esta ley inmutable.

El poeta pasea en el bosque, tiene la opción de escoger dos caminos en una bifurcación de la senda. Elige el menos transitado, pero piensa en las posibilidades que le hubiera deparado tomar el camino no elegido. Es conciente de la diferencia, de que esta elección se perpetúa hasta la eternidad en causalidades muy sutiles que no afectan mayormente el devenir de las cosas pero que sí son captadas por su sensibilidad. El poeta concluye que habría tomado cualquier camino, pues se veían similares esa mañana.

La influencia de Heráclito: Heráclito postuló la ley del cambio, planteó un relativismo en el espacio que consideró sujeto a influencias mínimas de una serie de decisiones que interactúan entre sí y producen efectos de toda dimensión. Robert Frost tuvo que elegir en su vida dejar el camino de la abogacía en 1899, por motivos de salud; esta elección le valió volverse poeta y conocer amigos escritores de renombre como Ezra Pound. La vida para el poeta es una toma de decisiones que repercuten a la larga.

Frost piensa que el camino descartado podrá tomarlo otro día, el camino que toma es tupido, requería uso, es como si el se sintiera destinado a hollarlo para actualizarlo como camino en el universo. En un momento se siente tentado a caminar hacia atrás para regresar al camino desechado, pero eso habría sido un esfuerzo inútil en una vida que de todas maneras le impone decidir.
Si todo cambia, el camino que no usó hoy también cambiará mañana, pero estará en el mismo lugar que el identifica y reconoce parte de su experiencia vital. Esta ley del cambio de Heráclito tiene que ver con la ley del efecto mariposa, de la posibilidad de consecuencias impensadas en un proceso minucioso de causalidad. Se piensa en el constante fluir de los elementos del cosmos, donde la permanencia es una ilusión y las acciones que tomamos condicionan nuestro fluir hacia algo último.

La responsabilidad de la elección: Todos los días tenemos que decidir entre lo bueno y lo incorrecto. Las consecuencias de nuestros actos son nuestra responsabilidad, la marcha atrás es un desperdicio de energía, por eso se necesita ponderar las decisiones trascendentales. Con todo respeto por la carrera de Derecho, yo también la dejé para ser literato y egresar en ella, las mieses recogidas por mi verdadera profesión hacen imposible que me arrepienta de mi decisión.
Un camino de vida responde a nuestra verdadera esencia, a nuestro ethos, nuestra razón de ser, nuestro modus vivendi y modus operandi. Una elección forzada o contraria a nuestra naturaleza y personalidad es una negación de nuestro yo. Las elecciones importantes deben ser pensadas, sin embargo las decisiones banales como elegir un camino por el cual transitar como acción rutinaria son momentos que nos permiten libertad y espontaneidad para escapar de la rutina.
Sólo cuando el camino es trascendente, no hay forma de dar marcha atrás sin haber experimentado un cambio. La vida es un acumular experiencias y conocimientos, de modo que el rol que una persona siguió en su etapa formativa podrá ser abandonado y cambiado pero siempre condicionará el ethos por la suma de puntos de vista y papeles desplegados en la trayectoria vital. El cambio es un sistema para acrecentar variables, acumular puntos de vista y análisis y modos de proceder.

La elección del camino más difícil: Frost eligió en su vida el camino del arte, mucho más arduo y menos recorrido por el común de la gente. El ya sabía como era el derecho en tanto carrera, ya no lo continúo otro día aunque sabía que era predecible. “Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante”, hubiera prefigurado su vida con facilidad de continuar para abogado; mientras lo que siguió en la literatura era difícil de vislumbrar, pues el futuro implica constante movimiento.
Las recompensas de la literatura no están en el éxito comercial, ni en ganar litigios, lo único que se vence es la tendencia a emplear el lenguaje común para hacerse dueño de un hablar elevado. La conciencia de seguir el camino del arte no supone el desprecio hacia otras profesiones, pero sí la certeza de estar en el oficio que impone más azares y sacrificios para recoger el fruto de la producción literaria. En las letras no todo es el reconocimiento público, es gratificante sí, pero consecuencia del camino elegido.
Frost está en un bosque cuando se bifurca su camino, está recordando su juventud ante la disyuntiva que se le planteó entre las leyes y las letras. El bosque es el espacio ideal para el arte, se lo puede transitar con un leve estado de conciencia, o se puede penetrar en sus caminos ignotos para profundizar en su misterio. El camino no elegido será un simple recuerdo de lo que pudo ser y no se realizó, guardándolo como referente de evocación para su poesía.
Conclusión: Frost poetiza sobre las decisiones trascendentes de la vida, ocultas bajo la aparente cotidianeidad, pero que repercuten en nuestro destino, condicionando nuestro ethos o ayudándonos a potenciarlo. El arte es la más significativa decisión, pues se asume el gozo estético y también el sacrificio que requiere el dominio de la técnica, la asimilación de un lenguaje depurado, la dedicación a aprender misterios trascendentes para luego comunicarlos, el arte difícilmente tiene marcha atrás.

La decisión del poeta de seguir el camino del arte implica una conciencia de la realidad circundante, su pasado, presente y futuro con todas sus potencialidades de expresión, ya que está atento al cambio en la naturaleza, en su ethos y en el arte que ha venido dominando a costa de innumerables sacrificios y vuelcos en la vida.

03 agosto, 2009

The excursion - Prospecto, de William Wordsworth

La excursión

Prospecto

«Cuando medito a solas en el hombre,
en la naturaleza, en esta vida,
veo alzarse ante mí series de imágenes
que acompaña un resquicio de delicia
pura, sin mezcla de tristeza. Y soy
consciente de afectuosos pensamientos
y de gratos recuerdos que sosiegan
el alma que desea sopesar
el bien y el mal en nuestra condición.
A estas emociones -sobrevengan
por una circunstancia sólo externa
o de un impulso propio del espíritu-
quisiera dedicar copiosos versos.
Verdad, amor, belleza o esperanza,
miedo o nostalgia por la fe domados,
palabras de consuelo en la tristeza,
fuerza moral, poder del intelecto,
alegría esparcida por el mundo,
espíritu del hombre que mantiene
su ascético retiro, solamente
sujeto a la conciencia y a la ley
suprema de aquel Ser que todo rige,
esto canto. ¡Que encuentre mi auditorio!»

Así rezaba el bardo en su sagrado
arrobamiento. «¡Urania, necesito
la guía de una musa, si es que hay tales
y la tierra o el alto cielo habitan!
Porque he de fatigar oscuras simas,
hollar profundidades y otros mundos
para los que el Azul no es más que un velo.
Ningún terror o fuerza indescriptible
que haya cobrado jamás una forma,
el mismo Yahvé, su trueno y sus ángeles
canoros en los tronos del Empíreo,
ninguno temo. Ni siquiera el Caos
ni el más oscuro pozo del Erebo
ni el vacío insondable que los sueños
escrutan, me provoca este temor
que cae sobre nosotros al volvernos
hacia el alma del hombre, mi obsesión
y región principal de este mi canto.
La belleza -presencia de la tierra
que supera las más hermosas formas
que el arte haya compuesto con materias
terrenales- vigila mi trayecto,
prepara el campamento mientras ando
y me sigue de cerca. Paraísos,
Campos Elíseos que en el Atlántico
se buscaban antaño ¿por qué deben
ser sólo crónica de un mundo extinto
o una mera ficción, jamás reales?
Porque cuando el intelecto del hombre
Desposa este universo de hermosura
con amor y pasión, los halla como
un hecho cotidiano cualquier día.
Antes de la hora definitiva
cantaré solitario la alegría
de este gran desposorio y, con palabras
que tan sólo refieren lo que somos,
despertaré al sensual del mortal sueño
y al vacuo y vanidoso propondré
nobles empresas, mientras mi voz canta
con qué delicadeza el alma humana
(quizá también las mismas facultades
de la especie en conjunto) se conforma
a este mundo exterior; y al mismo tiempo
-tema éste olvidado por los hombres-
cómo el mundo se adecua al alma humana.
También he de cantar la creación
-no merece otro nombre- que esta unión
puede alcanzar: es éste mi argumento.
Con estos mis propósitos, si a veces
me vuelvo hacia otra parte -con las tribus
y pueblos de los hombres, donde abundan
recíprocas pasiones de locura,
oigo a la Humanidad cantar su angustia
en los campos, o rumio la tormenta
del dolor, refugiado ya por siempre
en la ciudad- que suenen estos versos
ante oídos benévolos y yo
no sea despreciado ni abatido.
¡Desciende, aire profético que inspiras
al alma con la voz del universo,
soñando el porvenir, y que posees
un templo en los henchidos corazones
de los grandes poetas! Vierte en mí
el don de la visión y que mi canto
brille con la virtud en su lugar,
derramando benéfica influencia
segura de sí misma y siempre a salvo
del efecto fatal que nos envían,
desde el mundo inferior, las mutaciones
que acechan a lo humano. Y si con esto
mezclo asuntos más bajos (el objeto
contemplado y la mente que contempla,
el qué y el quién, el hombre transitorio
que tuvo esa visión, el cuándo, el dónde
y cómo fue su vida) no habrá sido
en vano esta tarea. Si este tema
roza objetos más altos -¡pavoroso
Poder cuyo favor es la semilla
de la iluminación!- que mi existencia
sea imagen de un tiempo más perfecto,
maneras más sencillas, más juiciosos
deseos. Nutre mi alma en libertad
y puros pensamientos: sea entonces
tu amor mi guía, alivio y esperanza.


Versión de Gabriel Insausti

30 julio, 2009

W. H. Auden - OTRO TIEMPO (dos poemas)

CAPITAL

Barrio de placer donde los ricos están siempre esperando,
esperando costosamente que ocurran los milagros,
restaurante de luz tenue donde los amantes se comen el uno al otro,
café en que los exiliados constituyen un pueblo malicioso:

Con tu encanto y tu aparato has abolido
la severidad del invierno y el impulso de la primavera;
lejos de tus luces el agraviado padre punitivo,
la mediocridad de la simple obediencia es aquí evidente.

Y así con tus orquestas y miradas, en seguida nos entregas
a la fe en nuestras fuerzas infinitas; y el inocente
pecador que no cumple cae pronto
víctima de las invisibles furias de su corazón.

En calles sin luz escondes lo espantoso;
fábricas en que las vidas son hechas para uso temporal
como collares o sillas; cuartos en que los solitarios,
lentamente y a golpes, son moldeados hasta formas casuales.

Pero el cielo que iluminas, tu resplandor, es visible desde lejos
en el oscuro campo, enorme y frío,
en donde, insinuando lo prohibido como un tío malévolo,
noche tras noche atraes a los hijos del campesino.


EL NOVELISTA

Metido en su talento -un uniforme-
se sabe siempre el rango del poeta:
nos pueden asombrar como tormentas,
o vivir solos, o morir tan jóvenes.

Arrasan como húsares; pero él
lucha contra su don pueril y aprende
a ser poco atractivo, arduo, ése
a quien la gente ni se gire a ver.

Pues su objetivo mínimo le exige
que llegue al mayor tedio y se someta,
entre otros, al mal común de amores.

Justo entre justos, vil entre los viles,
en su débil persona él acarrea
sordamente los males de los hombres.


Extraídos de OTRO TIEMPO W. H. Auden Versión y prólogo de Álvaro García. Editorial PRE-TEXTOS Colección "La cruz del sur"

OTRO TIEMPO, publicado en 1940, es un libro de transición entre las dos etapas del poeta, que aquí implica su verso en un orden verbal contra las tiranías, políticas o no. Desde una convicción de que la poesía no puede cambiar las cosas, expresada en el intenso poema "En memoria de W. B. Yeats", este libro presta irónica voz a los fascismos y canción sin ironía a los perseguidos por Hitler -como su amigo el dramaturgo Ernst Toller, que se suicidó una vez a salvo, en el exilio- y a todo el dolor humano de un tiempo que, al cabo de medio siglo, no es tan otro como querríamos. Una impecable técnica, que es algo más que métrica, y una transparencia en la que no se habla de un hombre, sino del hombre, hacen de OTRO TIEMPO un libro brillante y necesario, clásico por vivo y, en suma, magistral.

W. H. Auden (York, 1907 - Viena, 1973) es, sin duda, uno de los mayores poetas del siglo XX. Tanto en su etapa inglesa, izquierdista y de poemas vigorosos, claros, breves y llenos de encanto, como en una segunda, estadounidense, en la que amplía el poema en extensión y en pensamiento o miras religiosas -dos etapas que tienen en común la elegancia de su técnica y el frecuente sentido del humor-, Auden fue un renovador de la poesía en inglés, a la que aporta versatilidad, lenguaje coloquial y estilo "mandarín", perplejidad y certeza, naturaleza y reflexión urbana.

21 enero, 2009

Prólogo de "CARMEN Y LOS ÁNGELES"


Hay versos que se gestan en las bibliotecas, entre aburridas clases de Literatura y almuerzos vespertinos o en la monotonía de una inexcusable jornada laboral completa. Son, por lo general, disquisiciones teóricas envueltas en rígidas formas, cantos razonados que de antemano pretenden un objetivo para con el lector, intenciones trabajadas para un determinado fin literario. No se adivina una lucha al otro lado, una fuerza situada en un tiempo irremediable y en un espacio hostil, el latir de esa voz en el poema lírico con sus anhelos, pasiones y miserias.

Existe, sin embargo, otro tipo de poesía que se gesta detrás de los escenarios y de los viajes, de los besos de mujeres que impulsan a la búsqueda del fuego o en el profundo anhelo irremplazable de un ideal que huye. En ese sentido, bebe a partes iguales de los juglares y del condenado silencio que la existencia en ocasiones nos propina. Son poemas extraídos de las profundidades de la acción, de esos discretos pozos situados de forma inconsciente en cada movimiento de la voluntad y del deseo. Ese tipo de poesía electrizante y un tanto encriptada es la que aparece en “Carmen y los ángeles”, un conjunto de poemas hecho a sí mismo en la interiorización de un mundo personal que corresponde al de su propio autor.

Aquí encontramos la voz desencadenada de una existencia cuyas pulsiones se han ido erosionando por los acontecimientos de una realidad material insípida, obligado a refugiarse en un lirismo nostálgico y desenfrenado el tema central del amor en ocasiones correspondido no encuentra con todo puerto en lo esencial de su anhelo primigenio, una imposible vuelta a las raíces se convierte en la obsesión de una poesía que suena con reminiscencias del romanticismo más puro, hilando con un lenguaje elevado y cierto refinamiento formal poco usual hoy en día.

Carmen (y los ángeles) como icono de esa esencia virgen, raíz a la que aspira el poeta de forma permanente en su insaciable búsqueda que se extiende desde la pulsión sonora del rockabilly - siempre presente en la vida de nuestro autor- hasta la silenciosa criba de emociones desbocadas que aterrizan en esta singular obra.



José Antonio Pamies

16 enero, 2009

un poco de teoría antes de seguir

"En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa (pues sería posible versificar las obras de Heródoto, y no serían menos historia en verso que en prosa); la diferencia está en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder" Aristóteles

"Junto a la experiencia de la filosofia, la del arte representa el más claro imperativo de que la conciencia científica reconozca sus límites" Gadamer

"Todo en la obra es significante, susceptible de significar. El libro es un mundo y el crítico experimenta ante este mundo la misma sensación que el escritor ante el mundo real. La crítica es una lectura profunda, participa de la interpretación, pero lo que descubre en la obra no es un significado, sino solamente cadenas de símbolos, homologías de relaciones: el "sentido" de la obra no es finalmente más que una floración de los símbolos que constituyen la misma. La crítica únicamente toma conciencia de sus límites: no puede pretender ni descubrir una verdad, ni agotar los significados de la obra" Barthes

"La interpretación desarticula en piezas sueltas lo que en su sentido originario está enigmáticamente unido. El misterio que flota en toda manifestación lírica no puede ser jamás revelado por la interpretación. Pues lo que es único reviste tal grado de intimidad que permanece siempre inaccesible al espíritu dotado de la mayor sagacidad. Lo mismo que un rostro es siempre más elocuente que cualquier estudio fisiognómico, y un alma es siempre más profunda que todo intento de esclarecimiento psicológico" Emil Staiger

"Tal es la virtud de la poesía: revelar el ser de la existencia no como algo pensado en general, sino como algo que se ha vivido una única vez; no como una cosa en la que se medita abstractamente, sino como ser concretamente contemplado."
Pfeiffer

"Aunque la experiencia verbal es común a los poetas de todas las épocas, desde el romanticismo se convierte en lo que llamamos conciencia poética: una actitud que no conoció la tradición. La poesía moderna es inseparable de la crítica del lenguaje, que, a su vez, es la forma más radical y virulenta de la crítica de la realidad. El poema no tiene objeto o referencia exterior; la referencia de una palabra es otra palabra." Octavio Paz

"Actualmente estoy dispuesto a admitir... que la lírica antigua y la moderna... tienen, con todo, algo en común: el que, en ambos casos, la expectativa no se dirige al reconocimiento de una realidad representada y que se conoce o se ha vivido, sino a la manifestación de aquello que es diferente al mundo de nuestra experiencia cotidiana". Jauss


NEW CRITICISM

(algunos apuntes valiosos de esta corriente anglosajona)

Rechazo de la crítica contemporánea y la erudición histórica académica como fin último de la investigación literaria, concepción orgánica del poema (no hay una tajante separación entre forma y contenido), enfoque inmanente en el análisis (close reading) prescindiendo de los elementos exteriores (ilusiones de la crítica extrínseca)

4 ilusiones
de la crítica extrínseca de las que prescindir:

- ilusión genética, que confunde el poema con sus orígenes psicológicos en un autor, consiste en interesarse por el "querer decir" (intentional fallacy)
- la ilusión orientada a la comprensión de la psicología del lector en el proceso receptor (affective fallacy)
- la ilusión de la expresividad de la forma, que piensa en una dependencia mimética del poema respecto de un objeto o una experiencia, que sería reflejada en la forma del poema.
-por último, es ilusorio también pensar en el poema como cauce para la transmisión de una doctrina (fallacy of communication)

Actitud común:

"El poema significaba lo que significaba, independientemente de las intenciones del poeta y de los sentimientos subjetivos que suscite en el lector"

15 diciembre, 2008

El manifiesto desastre





El manifiesto desastre

1. "Dry Martini, S.A."
2. "Detener el tiempo"
3. "Junior suite"
4. "Lole y Bolan (un amor teórico)"
5. "El tercer día"
6. "Nuevas mañanas" (Guy Clark)
7. "Crujidos"
8. "Mondúber"
9. "Un desastre manifiesto"
10. "En lugar del amor"
11. "Morir o matar"


Para mí no es el mejor trabajo de Nacho Vegas, muy irregular, hay canciones con estilos diferentes lo que le hace perder en conjunto. Pero contiene dos o tres canciones brutales, de esas que no puedes parar de oír descubriendo malditas coincidencias y significados.

"2. Detener el tiempo" solo acústica 4 acordes y voz, tácito guiño dylaniano que se vuelve expreso en un momento de la letra que resume la canción "Y crecí tratando en vano de desentrañar todo lo que el miedo esconde y yo me hundía en el BLONDE ON BLONDE haciendo que los días me duraran mucho más".

"5. El tercer día" gran canción con final apoteósico, reulta que NV también sabe gritar.

"7. Crujidos." Placer sonoro y lírico, in crescendo. El diamante del disco.

"11. Morir o matar." El broche de oro, de incalculable valor. Amor-terror, alguien mata y alguien muere siempre, crear implica destruir algo viejo, amar también quiere decir joder o que te jodan, morir o matar. Juego comparativo en ese sentido con tintes dramáticos. La escena del chute y la llamada, qué maneras más descarnadamente desesperadas. Se te queda grabado como una película o como si lo hubieses vivido. Nacho Vegas en estado puro, el puto amo de los dramas anónimos y de las historias de perdedores hechas canción.

Quizá un disco con canciones así excluivamente no llegaría tanto a la mayor parte del público. Sobre todo porque mucho despistado sólo conoce a NV por sus últimos discos en colaboración con Bunbury y otro con Cristina Rosenvinge, los más malos de su carrera obviamente. En este hay una especie de rock cabaret "Lole y Bolan (un amor teórico)" en esa línea en el que vuelve a colaborar la rubia y que para mi gusto queda postizo y de lo peor del disco. Se nota en canciones como esas qué es lo que persiguen, quedan muy mal junto a maravillas como las que he ido desgranando un poco.

09 noviembre, 2008

Nick Drake: el hombre que volvió de la muerte




POR RODRIGO FRESAN


Pocas cosas más terribles y fascinantes que el éxito póstumo de un fracasado: la idea de que se puede volver de la tumba a recoger los laureles negados en vida –una forma de resurrección donde la presencia de la obra suple a la ausencia del cuerpo–; la noción de que el ama puede ser, después de todo, unos cuadros, unos libros, unas canciones, unas películas. La cosa se vuelve todavía más seductora si el perdedor de entonces y triunfador de ahora decidió separar los tantos con el violento tajo de un suicidio (pensar en los girasoles de Vincent Van Gogh, en La conjura de los necios de John Kennedy Toole). Y, mejor todavía, si el cadáver que se deja es joven y buen mozo. Así era Nick Drake: fracasado, lleno de pastillas y de una belleza melancólica. Un gerente de marketing no lo hubiera hecho mejor. En vida, Drake no vendía nada. Ahora es parte de una religión y vende mucho: de hecho, una de sus canciones es utilizada para vender automóviles en uno de los avisos más exitosos de los últimos. La vida te da sorpresas. La muerte, también. A continuación, una pequeña enciclopedia desordenada para entender un fenómeno, uno de los más interesantes Expedientes X de la música popular contemporánea.

DRAKE, NICK Una especie de Tanguito con talento. Mucho talento. La excelente biografía de Patrick Humphries –titulada, precisamente, Nick Drake: The Biography, y publicada por Bloomsbury en 1997) dice que Nicholas Rodney Drake nació el 19 de junio de 1948 en Rangún (Birmania) y murió el 25 de noviembre de 1974 en Tanworth (Inglaterra), de una poderosa sobredosis de un poderoso antidepresivo: Amitriptyline. Algunos dicen que se trató de un trágico accidente, que la prueba está en que no dejó un mensaje de despedida y que más de una vez se reconoció demasiado cobarde como para quitarse la vida. En cualquier caso, chico bastante rico con tristeza. Mucha tristeza.

LA OBRA Tres discos en vida: Five Leaves Left (1969), Bryter Layter (1970) y Pink Moon (1972). Los tres son muy parecidos y muy diferentes y, a su manera, cuentan una historia. El primero está compuesto por canciones folk con exquisitos arreglos de cuerdas que narran diferentes postales, como fotos o acuarelas. El segundo –para muchos su obra maestra– opta por una aproximación más jazzy y supuestamente comercial: como si la idea fuese que la melancolía sonara por lo menos un poquito más alegre. El tercero es un grito desesperado. A eso se agrega la publicación póstuma de los demos de Time of No Reply. Los cuatro discos de Drake fueron reunidos dentro en la caja Fruit Tree, primero en 1979 y después en 1986. Hay, además, un par de buenas antologías que funcionan como introducción a la materia. También hay álbumes homenaje, rarezas (un tal Reg Dwight, más tarde conocido como Elton John, grabó un acetato limitadísimo, cien copias, con covers de Nick Drake), hay rumores de nuevos temas recientemente encontrados, hay ganas de relanzar toda la obra, hay una chica (hay miles de chicas) que escucha estas canciones y llora y susurra: “Oh, Nick... Oh, Nick...”. Para saber por qué, oír uno de los temas de Drake, titulado “Black Eyed Dog” (una perfecta y terrible revisitación del “Hellhound on my Trail” de Robert Johnson) y sentir cómo baja la temperatura de la habitación, del país, del planeta.

LA MÚSICA Más cercanas a la chanson francesa que a cualquier otra cosa (Nick Drake era fanático de todo lo francés, desde el simbolismo hasta los cantantes: Trenet, Greco, Aznavour, Brel, Piaf, Brassens). Mezcla de folk y blues con humo existencialista. Letras que hacen comulgar la riqueza de William Blake con la economía de los haikus. El biógrafo Patrick Humphries la define –con precisión– como “congelada en su inmadurez” y, al mismo tiempo, como de una modernidad atemporal. Los más duros aseguran que se trata de música perfecta para levantar chicas, o para dejarlas caer. Los más sensibles las entienden como canciones para sufrir disfrutando, o disfrutar sufriendo. Lo cierto es que se trata de música quieta para una época movediza: 1969-1972. Psicodelia y Revolución. En este contexto, la obra de Nick Drake aparece como distante, ajena, ermitaña, inalcanzable. Tal vez por eso casi nadie le llevó el apunte en su momento. Nick Drake no sabía hablar por teléfono, pero le encantaba escuchar música con audífonos. Murió sin conocer el walkman. Alguien escribió que cuanto más se lo escucha a Nick Drake, más se duda de su existencia.
LA VOZ Inconfundible y única. EL INSTRUMENTO Gran guitarrista. Más personal que virtuoso. LA TIMIDEZ Crónica. No se le conocen novias serias; su breve affaire con la chanteuse Françoise Hardy nunca ha quedado del todo claro. Existen recuerdos de un período feliz y hasta comunicativo durante su pasaje por los colegios de Marlborough y Fitzwilliam, en Cambridge, donde empieza a tocar guitarra. Nick Drake no se llevaba bien con las personas porque no se llevaba bien con su persona. De ahí que todas sus canciones sean para adentro. Sus amigos lo querían hasta el cansancio: hasta que se cansaron de quererlo. Dicen los pocos que estuvieron en sus pocos conciertos que casi dolía verlo y oírlo de lo mal que lo pasaba. Lo más curioso –dicen los mismos pocos– es que nunca conocieron a alguien con una necesidad tan grande de ser famoso y reconocido. Al final, ni asistía a las presentaciones de sus discos. Ponían una foto suya, tamaño natural, pegada y recortada contra un cartón. Grande. Nick Drake era muy alto.

LAS FOTOS Parte indispensable de la leyenda de Nick Drake. Fotos tan reveladoras en su espontaneidad que parecen cuidadosamente posadas. Fotos de Lobo Estepario. Nick Drake caminando por una playa con un cigarrillo en la boca. Nick Drake envuelto en una manta, de pie, en un bosque, como un shamán en picada o un Thoreau triste. Las fotos de Nick Drake tienen una cualidad parecida a las de James Dean: la captura de un instante de alguien que no va a estar mucho más tiempo por aquí y va a ser difícil sacarle más fotos. No hay Nick Drake filmado, moviéndose. La foto más célebre de ellas aparece en el interior del cuadernillo del compact-disc de Five Leaves Left y acaba de ser elegida como una de las veinticinco más importantes de la historia del rock. La sacó, la reveló Keith Morris. Ahí está Nick Drake apoyado contra una pared de ladrillos de una fábrica llamada Morgan Crucible, en Battersea. De improviso, un hombre que persigue un autobús entra en cuadro corriendo. El mensaje es tan obvio como preciso: todos corren menos Nick Drake. Nadie sabe quién es o era el hombre que sigue corriendo adentro de esa foto. Nadie apareció todavía para decir: “Era yo”.

LA SUERTE Pésima. Malísima. Los lanzamientos de sus discos en el sello Island coincidían, siempre con los de Cat Stevens, que también era de Island (ya saben a quién le fue mejor de los dos). Buenas y contadas críticas, pero mala época para ser cantautor. Competencia terrible: Bob Dylan, Leonard Cohen, Van Morrison, Paul Simon, Richard Thompson, Tim Hardin, Tim Buckley, Al Stewart, James Taylor, siguen las firmas.

PINK MOON El último disco de Nick Drake ha sido comparado con el Blood on the Tracks de Bob Dylan y el Plastic Ono Band de John Lennon. Sin ser tan importante o trascendente, comparte con ellos un aire de primalidad y confesión. Dylan y Lennon también emiten sus SOS, pero son mensajes de artistas célebres y exitosos. El SOS de Nick Drake es el pedido de socorro de un pasajero de tercera clase en el “Titanic”. Y ya se sabe: unos flotan y otros se hunden. “Pink Moon” es la canción que se ha convertido en estos días en éxito mediático gracias a un aviso de Volkswagen, que la ha llevado a los primeros puestos en el hit-parade de ventas de Amazon.com. Alguien dejó un mensaje ahí diciendo que, gracias a Nick Drake, ha dejado de pensar automáticamente en Adolf Hitler cada vez que ve un Volkswagen. La canción parece optimista, pero pocos saben que no es una especie de “Here Comes the Sun” –Nick Drake nunca fue hippie y se fue escandalizado en la mitad de Easy Rider– sino una advertencia acerca del fin del mundo por holocausto nuclear (que según Nick Drake tendría lugar en 1980): la luna rosada que sale luego de las explosiones atómicas y todo eso. Algo más: Nick Drake era fanático del primer disco de Randy Newmann y se nota.

LA CAIDA Primero lenta y después rápida. Manía persecutoria, pánico al invierno, autismo, drogas recreacionales entendidas como forma de castigo, altas y bajas, ingreso en hospital, seguir grabando –en las canciones desesperadas de Pink Moon no hay un solo poema de amor–, dejar el master de su brevísimo disco minimal en la puerta de su compañía grabadora sin avisarle a nadie. Uñas largas y pelo sucio. Drake lee El mito de Sísifo de Albert Camus. Intenta entrar al ejército, pero no. Intenta trabajar en un estudio de grabación, pero no. Intenta estudiar para programador de computadoras, pero no. Intenta comprender por qué sus discos no se venden, pero no. Vuelve vencido a la casita de los viejos. Desaparece sin que a nadie le importe. Se va a dormir una noche y no despierta al día siguiente.

EL CULTO Nick Drake se murió sin necrológicas importantes, pero en el momento justo. Nick Drake era joven y hermoso y atormentado como el poeta Chatterton en ese cuadro. Difícil –por personalidad– que, de haber seguido vivo, hubiera sido reconocido. El punk y la new wave se lo hubieran comido crudo. Pero Nick Drake muerto está más vivo que nunca porque sus seguidores lo quieren y lo necesitan muerto y perdedor, triunfante en su derrota. Alcanza con leer alguno de los mensajes que le dedican sus fans en Internet. Da un poco de miedo. Mensajes de camaradas en el espanto de no ser reconocidos. Cartitas de amor de chicas vírgenes que se guardan para él y nada más que para él. Gente un poco rara que peregrina hasta la casa de los padres de Drake y llama a su puerta y pide conocer el cuarto –la escena del crimen– y rompe en llanto y se roba algún souvenir. Según su dedicado biógrafo Patrick Humphreis, el principio del culto a Nick Drake tiene lugar el 9 de marzo de 1979, al editarse la primera versión de la caja recopilatoria/obras completas. Fruit Tree es una de las primeras cajas dedicadas a un solo artista. E inaugura la época de desenterrar lo enterrado. De descubrirlo y, en la mayoría de los casos, oírlo como si fuera la primera vez, porque es la primera vez que se lo oye. Los músicos empiezan a hablar de la música de Nick Drake: Tom Verlaine, Matt Johnson (de The The), Nick Cave, Roger Waters, Robert Smith (de The Cure), Morrisey, los U2, John Cale, los REM (el guitarrista Pete Buck afirma que él y sus muchachos armaron Automatic for the People “como si fuera un disco de Nick”). Un exigente jurado del diario londinense The Times elige los cien álbumes de música popular de la historia y Five Leaves Left ocupa el puesto 60... por encima de Thriller de Michael Jackson y The Wall de Pink Floyd. Y aparecen los continuadores del sentimiento: Beth Orton, Belle & Sebastian, Ron Sexsmith, Everything But the Girl, Luca Bloom, David Gray... Gente que, cuando canta, dice hola como si estuviera diciendo adiós. Canciones tristes. Pero, en estos casos, felices canciones tristes.

EL ARTISTA Consciente o inconscientemente, Nick Drake se quitó una vida inocurrente para que la posteridad lo librara de una muerte triste y le regalara el paraíso de las teorías múltiples y la inmortalidad in absentia. Nick Drake cada día canta mejor, aunque a nadie se le ocurriría filmar una película de su vida con Leonardo DiCaprio o alguien por el estilo. Es que su historia no es interesante. Es una historia sin la pirotecnia de Jim, Jimi, Janis, Kurt. Es una historia cuyo agravante es ser pura prehistoria. Una historia sin malos. En vida, Nick Drake contó con todo el apoyo de padres, amigos y de su sello grabador, que lo adoró hasta el final contra toda prudencia comercial y respetando siempre sus cada vez más numerosas idiosincrasias. Una historia repleta de contradicciones que tal vez hicieran una buena novela: el solitario que siempre vivió con papá y mamá, el tímido en persona y extrovertido en su música, el artista íntegro que necesitaba ser famosísimo, pero que se negaba a tocar en vivo. Patrick Humphries equipara el mito de Nick Drake al de Narciso: alguien fascinado por el propio reflejo, que reclama a segundos, a terceros esa misma e intransferible fascinación y que, al final, se ahoga en las aguas de su propia y privada leyenda. Con estos elementos –los que constituyen una leyenda que, por íntima, resulta inaccesible– el futuro de Nick Drake como icono está asegurado. Sus canciones no necesitan ninguna ayuda para perdurar. Sus canciones se defienden solas.

EL FUTURO El último número de la revista inglesa Mojo viene con un exhaustivo ensayo de Ian MacDonald donde presenta a Nick Drake como héroe de este fin de milenio. Nick Drake como líder ausente, pero ominoso de una revolución lírica contra un mundo de máquinas y electricidad. El Mesías Unplugged. Aun así, MacDonald advierte contra la tentación de “considerar un iluminado a alguien que estaba enfermo”. La grandeza de Nick Drake está en lo que hizo a pesar de su enfermedad, no en considerar sus síntomas como pruebas de genio. Médicos revisionistas del caso aseguran hoy que no era un depresivo crónico sino una persona hipersensible. Alguien que, de alguna forma, se había adelantado a su tiempo. Alguien que sabía que, luego de la Era de Acuario, vendría esto en lo que estamos metidos. Una especie de profeta predicando en el desierto de su soledad mientras todos se divierten. Un pajarraco de mal agüero. No es tan incomprensible entonces que Nick Drake esté cada vez más de moda, que cada día que pasa crezca el número de los iniciados que sintoniza con sus noches. La Organización Mundial de Salud acaba de advertir que, durante el primer cuarto de este siglo que comienza, se multiplicarán los casos de depresión e hipersensibilidad. Que mejor prepararse para ese momento en que nadie va a tener ganas de salir de la cama y Nick Drake –finalmente, más vale tarde que nunca, para siempre– será número uno en la lista de Billboard.



07 noviembre, 2008

Anhelo caníbal

Fuimos caníbales, pudimos sentir
el placer de morder un corazón caliente
y nos dejamos devorar el alma
en carne viva.

Anhelamos hoy desenterrar los huesos,
rescatar la esencia del golpe
que hizo de nosotros animales.

Y entre las ruinas buscamos
el tuétano, la médula sangrante
que pueda resucitar a la bestia.

20 octubre, 2008

Raymond Carver y la oscura fuerza de lo cotidiano




Raymond Carver, uno de los mejores escritores de relatos estadounidenses.
“La genialidad no está en la historia que narra, sino en cómo la narra”

Ya iba siendo hora de dedicarle un pequeño espacio a este genio del relato breve. Vamos allá.

Raymond Carver es considerado uno de los mejores cuentistas estadounidenses. Murió de cáncer de pulmón, en 1988, a los 50 años. Este escritor construyó mundos literarios que describen el Estados Unidos profundo, la vida del obrero, del humilde, del núcleo familiar de clase baja, con sus secretos, tensiones y angustias inconscientes.

Las escenas que narra Carver pueden tener como música de fondo la de Tom Waits. Hay un parentesco en el tono, cierta sordidez en la vida de seres desangelados que son el opuesto al sueño americano, o, en realidad, su cara más común. Las historias de Carver tomaron vida en el cine a través de la película Shortcuts ("Vidas cruzadas") , dirigida por Robert Altman

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, la primera colección de relatos de Carver apareció en 1976. Al año siguiente el título fue colocado en la colección de Best American Short Stories (mejores relatos cortos americanos). Se cumplieron ya 30 años de esta distinción, que puso a Carver en el camino de los grandes cuentistas estadounidenses del siglo XX.


»Polaroid de vidas ordinarias

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? es el primer libro de relatos de Raymond Carver (1939 – 1988), escritor norteamericano que desarrolló un estilo literario muy personal, tanto en la forma como en el contenido. En la forma fue un escritor sencillo, abocado a la economía del lenguaje y las palabras (parte de la crítica especializada denominó su estilo como minimalista), construyendo narraciones lineales de tono apagado y con finales simples.

Cada uno de sus relatos parece un fotograma de la realidad ordinaria, un instante que una polaroid captó desinteresadamente. El contenido acompaña este sentido. Retratadas en esas fugaces diapositivas aparecen historias corrientes, de personajes corrientes, que se encuentran inmersos en un mundo trivial, rodeados por ambientes grisáceos y sofocantes.

Pero la trivialidad en Carver no es más que el momento de la historia que selecciona para narrar, momentos ordinarios y efímeros de la vida de cualquier ser humano promedio: marido y mujer discuten sobre que ella está pasada en kilos, él se obsesiona con las dietas, ella no las puede cumplir, él está desempleado, ella trabaja de camarera en un bar. Fin de la historia.


Radiografías cotidianas plagadas de tensión y significado

La genialidad de Carver no está en la historia que narra, sino en cómo la narra. Tiene un enorme talento para reconstruir situaciones comunes con aguda verosimilitud, y demostrar, entre líneas, lo trascendental de esas situaciones. Con lo que no dice, con escenas mundanas y personajes comunes construye un todo. Es como una sinécdoque de la vida. Una televisión, dos personajes y un diálogo sencillo logran conectar con un universo más amplio: la vida de personajes de clase media y trabajadora norteamericana, desencantados, inmóviles, disparados hacia el lector a través de la visión escéptica de un autor eficaz y talentoso.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? es un muy buen libro de relatos. La lectura es rápida y entretenida. No hay que buscar grandes historias. Mejor es deleitarse con la perspicacia de Carver para contar historias simples, con trasfondos densos y llenos de tensión.

Si eres de los que aborrece los libros largos en los que tienes que esperar a la mitad para que empiece a engancharte y nunca has leído un relato de Ray Carver (no será por tiempo) ya no tienes excusa, la experiencia merece la pena.



Algunos de sus libros de relatos:

Si me necesitas, llámame 2000 Todos nosotros 1996 Vidas cruzadas 1993 Sin heroismos, por favor 1992 Tres rosas amarillas 1988 Bajo una luz marina 1986 Un sendero nuevo a la cascada 1985 Catedral 1983 De qué hablamos cuando hablamos de amor 1981 ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? 1976


Y uno de sus poemas más conocidos:

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.


09 octubre, 2008

Ezra Pound y la represión democrática



Ezra Pound y la represión democrática

"Simplemente quiero una nueva civilización". Ezra Pound

Uno de los casos más dramáticos de la represión de la democracia contra la cultura es el de Ezra Loomis Pound (Idaho 1885 - Venecia 1972). En una de sus famosas obras "Jefferson and/or Mussolini", elogia a Benito Mussolini y se pone decididamente de su lado por considerar que el fascismo es la única posibilidad de vencer a la Banca Internacional y a los banqueros judíos. "La usura es el cáncer del mundo, sólo el bisturí del Fascismo puede extirparla de la vida de las naciones", escribe en 1929. Atacando duramente lo que él llama "la usocracia demoliberal", afirma: "Es la tarea de esta generación hacer lo que no han hecho los primeros demócratas. El sistema corporativo, que concede al pueblo poderes en relación con su trabajo y vocación, le proporciona medios para protegerse eternamente contra las potestades del dinero".

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Pound no duda en atribuir la culpabilidad a la Finanza Internacional, que es la que ha provocado el desastre. Así afirma: "Esta guerra no ha nacido de un capricho de Hitler o Mussolini. Esta guerra forma parte de la guerra milenaria entre usureros y trabajadores, entre la usocracia y todos lo que hacen una jornada de trabajo honrado con el brazo o con el intelecto".

Realiza un programa en Radio Roma durante la Segunda Guerra Mundial, donde ataca duramente a la usura y a la Finanza Internacional, y declara entre otras cosas: "La libertad de prensa se ha convertido en una farsa, pues todo el mundo sabe que la prensa está controlada, sino por los propietarios titulares, por lo menos por los anunciantes. La libre expresión bajo las condiciones modernas se convierte en una burla si no se incluye el derecho de libre expresión a través de la radio".

Como dándole la razón a estas declaraciones, el 5 de mayo de 1945, Pound era detenido por soldados americanos y llevado a un Centro Disciplinario de Entrenamiento de Pisa. No sabía que iba a tener que demostrar hasta la saciedad, con hechos, su propia frase: "Si un hombre no está preparado a correr riesgos por sus opiniones, es porque o bien sus opiniones no valen nada, o él no vale nada". Fue metido en una jaula de hierro (en los cantares la llama "la jaula del gorila"), en una linea de jaulas en que se guardaban a los condenados a muerte. El sol y la lluvia le daban encima y de noche poderosos reflectores le impedían conciliar el sueño. A las tres semanas de semejante tratamiento, Ezra Pound tuvo que ser trasladado a la zona médica.

Luego de seis meses es llevado a los Estados Unidos y encerrado en un "Instituto Psiquiatrico". Es liberado en 1958, luego de una cruel reclusión sin haber tenido jamás un juicio ni una excusa.



CANTAR XLV

Con usura

Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra
Con bien cortados bloques y dispuestos
de modo que el diseño lo cobije,
con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta,
con usura
no se ve el hombre Gonzaga,
ni a su gente ni a sus concubinas
no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa
sino para venderlo y pronto
con usura,
pecado contra la naturaleza,
es tu pan para siempre harapiento,
seco como papel, sin trigo de montaña,
sin la fuerte harina.
Con usura se hincha la línea
con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)
y nadie encuentra un lugar para su casa.
El picapedrero es apartado de la piedra
el tejedor es apartado del telar
con usura
no llega lana al mercado
no vale nada la oveja con usura.
Usura es un parásito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; no por usura Zuan Bellini
ni se pintó "La Calunnia”
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
no por usura St. Hilaire.
Usura oxida el cincel
Oxida la obra y al artesano
Corroe el hilo en el telar
Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;
Y el azur tiene una llaga con usura;
se queda sin bordar la tela.
No encuentra el esmeralda un Memling
Usura mata al niño en el útero
No deja que el joven corteje
Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace
entre la joven novia y su marido
Contra naturam
Ellos trajeron putas a Eleusis
Sientan cadáveres a su banquete
por mandato de usura.


Breve biografía

Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 – Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972), poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation —«generación perdida»— que predicó fogosamente el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna, conceptual y al mismo tiempo fragmentaria.

Su obra monumental, los Cantos, o Cantares, le llevó gran parte de su vida. El crítico Hugh Kenner dijo tras encontrarse con Pound: «He tomado de repente conciencia de que estaba en el centro del modernismo».

Pound fue un ferviente seguidor de Benito Mussolini y fue criticado por su antisemitismo; cuando en realidad al analizar detalladamente los Cantos no hay ni un asomo de dicho antisemitismo sino por el contrario una celebración al espíritu humano como un todo, a la "tribu humana" (Pound Dixit). Su compromiso con Mussolini le significó ser condenado en 1945. Pasó la mayor parte de su vida en Italia, está enterrado en Venecia.

07 octubre, 2008

Trabajar Cansa (Lavorare Stanca) Cesare Pavese


Atravesar una calle para escapar de casa
lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que anda
todo el día las calles, ya no es un muchacho
y no huye de casa.
Hay en el verano
tardes en que las plazas se quedan vacías, tendidas
bajo el sol que ya empieza a ponerse, y este hombre que llega
por una avenida de inútiles plantas, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para quedarse siempre solo?
Callejear únicamente, las plazas y las calles
están vacías. Es preciso detener a una mujer
y hablarle y decidirle a que viva con uno.
Si no, uno habla solo. Por eso algunas veces
el borracho nocturno comienza a parlotear
y explica los proyectos de toda su vida.

No es cierto que esperando en la plaza desierta
te encuentres con alguno, pero el que anda las calles
a ratos se detiene. Pero si fueran dos,
aun andando las calles, la casa ya estaría
donde aquella mujer, y valdría la pena.
Por la noche la plaza vuelve a quedar desierta
y este hombre que la cruza no ve los edificios
tras las luces inútiles, pues ya no alza los ojos:
sólo ve el empedrado, que hicieron otros hombres
de endurecidas manos, como los están las suyas.
No es correcto quedarse en la plaza desierta.
Seguro que está en la calle aquella mujer
que, al pedírselo, quiera ayudar en la casa.


en "Trabajar cansa"(Lavorare stanca) de (1940)

20 septiembre, 2008

territorio libre

El primer esclavo negro no pudo liberarse aquí.
Un buen hijo del estado de Nuevo México
mató a su padre aquella mañana,
el esclavo violó a una estudiante por la tarde.
Así es como nacen los estados libres.
También los poemas.

Basta de historias, odio los símiles.

El arte no es más
que una forma de ubicar esta libertad esquiva.
Conozco a sus amantes,
depravados que mendigan morfina
cuando se pone el sol;
y sus creadores: delincuentes fracasados.

Qué más podría decir una escoria como yo,
sólo disparates o disparos...

22 julio, 2008


Aquel verano lo pasamos en la ciudad. Había sido un año de escasez y el presupuesto no nos daba para viajar o pasar una temporada en la costa. Ágata tenía razón: las cosas no salen siempre como uno imagina, no somos seres aislados ajenos a todo lo que sucede alrededor. Días después nos comunicaban que su madre, una mujer viuda que vivía a las afueras, tenía las horas contadas a causa de un cáncer en estado avanzado. Supe entonces que las vacaciones habían terminado para nosotros. A las pocas semanas de la noticia discutimos sobre la posibilidad de que Sole, así se llamaba su madre, se trasladara a nuestro apartamento. A mí me pareció una idea nefasta que no me atreví a manifestar abiertamente. El hospital quedaba cerca y ella era su única hija, de modo que no tenía ninguna razón para oponerme que no se pareciera a la rabieta de un niño malcriado.

Aquel verano lo pasamos en casa. Ágata cuidaba de su madre enferma como si se tratara del bebé que jamás nos atrevimos a tener. Yo mientras tanto ordenaba las estanterías de libros intentando olvidar una ciudad con los termómetros a 39 grados.

.......

11 julio, 2008

XXI SEMANA NEGRA DE GIJÓN
Arranca la feria del mal y del pueblo llano

-Gijón inaugura junto a su playa un ambicioso espacio para la novela criminal
-José Emilio Pacheco, Jorge Semprún o George RR Martin, los más destacados
-Además de grandes autores reúne a escritores sin suerte editorial


IGNACIO DE LOS REYES
MADRID.- Gijón inaugura su Semana Negra, un ambicioso espacio para la novela de acción, criminal, el cómic, la música, el fotoperiodismo... y probablemente el único festival literario donde huele a frito. Ya lo dijo el cineasta Álex de la Iglesia, invitado el año pasado: "Es maravilloso descubrir que se pueden vender libros al lado de una churrería".

Como recuerdan sus organizadores, no se trata de un foro para exhibir vanidades y lucir a políticos o escritores de renombre, a pesar de que en esta vigesimoprimera edición participan autores como el mexicano José Emilio Pacheco, Jorge Semprún o George RR Martin. Es más bien, según su director, el escritor asturmexicano Paco Ignacio Taibo II, "una enorme fiesta popular bajo la columna central de la literatura".

Sin corbatas —no por cuestiones climáticas, sino más bien por la declarada 'informalidad' del festival— arrancaba el jueves en la Casa de Asturias de Madrid una edición marcada por el cambio de escenario, ahora junto a la Playa del Poniente de Gijón, que ha posibilitado el 'sesentayochesco' lema de 'Bajo las carpas está la arena'.

Más de 100 escritores —Juan Sasturáin, José Carlos Somoza, Fernando Marías, Juana Salabert o David Torres son algunos de ellos— la pisarán durante los 10 días que dura la muestra, esperando acoger como en 2007 a más de un millón de visitantes. Y eso que compiten, sin querer, con la crisis económica, la Expo y (quizá) la lluvia, recuerda Taibo.

Pero si en este encuentro se conjugan las letras, la música —pasarán por Gijón Avalanch, Oysterband, El Chojín y un tributo con guitarra al poeta asturiano Ángel González—, los documentales — uno sobre Orson Welles y Goya; otro titulado 'El vampiro mexicano'— , la fotografía —con exposiciones de fotoperiodismo como 'Violaciones de los derechos humanos en Colombia, Guatemala, Kenia e Irak' o '1968'— y hasta una muestra de soldaditos de plomo... ¿Qué es entonces la Semana Negra gijonense? "Una 'disneylandia' para niños trotskistas y adultos insumisos", bromea Taibo con una chaqueta clara y camisa de vestir, de esas que tan poco le gustan.

De ese ánimo marxista pueden aprovecharse los asistentes, ya que, como es habitual, la Semana Negra distribuirá gratuitamente algunas obras, este año dedicadas a la República de Weimar y los narradores alemanes de entreguerras.

El mal como protagonista
El Tren Negro, un convoy especial de Renfe que traslada cada año al equipo de la Semana Negra y a los escritores, salía esta mañana de la estación de Chamartín, en Madrid, con destino al corte de la cinta negra, ritual que permite la tertulia y el ensayo literario durante las seis horas de viaje.

En él ha viajado el estadounidense George RR Martin, exitoso autor de ciencia ficción y fantasía, uno de los grandes encuentros de esta edición junto Semprún o Pacheco. Estos participarán en el recital nocturno de poemas de Ángel González el viernes 18, donde estarán también Joaquín Sabina, Luis García Montero, Natalia Menéndez o el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces.

El Tren Negro, un convoy especial de Renfe que traslada cada añoa los escritores, salía esta mañana de la estación de Chamartín con destino al corte de la cinta negra

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Este encuentro, un evento internacional que, bajo el título de 'Hallazgos y encuentros' pretende llamar la atención sobre escritores sin atención mediática ni suerte editorial, reunirá además a decenas de autores en torno a temas clásicos de la literatura negra y de terror. 'Los monstruos', 'El mal y sus protagonistas' o 'El oscuro placer de narrar el fascismo' serán algunos de los puntos de partida para la discusión sobre lo sombrío.

La Semana se cerrará el sábado 19 con una tertulia entre los ganadores de los cinco premios literarios (el Hammet, el Walsh, el Memorial Silverio Cañada y el Espartaco; a los que en esta edición se suma el Celsius 232 para la mejor novela de ciencia ficción o fantasía en español).

El último galardón que se entregará no será sin embargo para escritores, sino para los ganadores del Certamen de Belleza destinado a mayores de 50, 60 y 70. "En resumen — recuerdan sus organizadores— la fiesta de la cultura no se riñe con las culturas de la fiesta".


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XXI Semana Negra de Gijón, del 11 al 20 de julio junto a la Playa del Poniente.

Sabina y Areces recitarán juntos a Ángel González en la Semana Negra

La banda del cantautor tiene programado un concierto acústico en el que también podría participar el de Jaén
29.06.08 -
REDACCIÓN
GIJÓN


Primeros nombres. La Semana Negra avanzó ayer parte del programa que los organizadores manejan, y en el que ya está confirmada alguna sorpresa. Para empezar habrá ración doble de Joaquín Sabina. El cantante madrileño hará doblete el jueves 17 y el viernes 18 para participar en dos actos poéticos. Para el primero, a la una de la madrugada, se hará acompañar por los poetas Luis García Montero y José Emilio Pacheco. Los asistentes a la cita, en la carpa principal, se llevarán además de regalo el libro 'Poemas'.

Pero el plato fuerte llegará la siguiente noche. Diecisiete personas se reunirán para recitar textos del poeta Ángel González, fallecido a principios de este año. Estará Sabina, y, a su lado, estará también 'Tini' Areces, según presenta textualmente la programación provisional que difunde la web oficial de la cita (semananegra.org). El ex ministro y escritor, Jorge Semprún, la viuda del poeta ovetense, Susana Rivera, o el editor Carlos Barral formarán parte también del recital.

Aunque la organización que capitanea Paco Ignacio Taibo II no ha querido ofrecer detalles, los que se acerquen al espacio reservado al concierto del jueves 17 podrían llevarse una sorpresa. A las 22.30 está previsto que salte al escenario Carabina 30-30, la banda que Sabina utiliza. El autor de 'Pongamos que hablo de Madrid' rondará la escena, y bien podría animarse a cantar alguna de las canciones junto al grupo.

El hispanista Paul Preston será otra de las estrellas invitadas. Autor de sendas biografías sobre Franco y Juan Carlos I, compartirá micrófonos en un debate con el profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Oviedo, José Girón.

En el capítulo de mesas redondas, la Semana Negra debatirá durante las tardes del jueves 17 y viernes 18 'El oscuro placer de narrar el fascismo'. El segundo día el debate lo moderará José Manuel Fajardo, autor de 'Carta al fin del mundo'. Antes, el martes 15 y el miércoles 16 el tema de discusión será 'El mal y sus protagonistas',

Además de Carabina 30-30, el peso del capítulo musical recaerá sobre los heavies asturianos Avalanch, que tomarán el escenario central el sábado 12. El rapero madrileño El Chijín hará lo propio el lunes 14 y los asturianos Nuberu amenizarán la noche del viernes 18. Cerrará el sábado 19 Michelle McCain y su Blues Band, que tocaron el verano pasado en Avilés.

28 junio, 2008

ESPECULO

Una trama complicada no, una buena forma de hacer lo simple bello...
Dos bicicletas se pierden a lo lejos, entre la silueta de la colina y el color anaranjado del anochecer se van haciendo más y más pequeñas. Dentro, con las ventanas ya cerradas, me perturba el estruendo de la música estival. Hay una gran fiesta para todos a la que ninguno de nosotros hemos sido invitados personalmente, sin embargo uno por uno vamos acudiendo a presenciar el espectáculo multitudinario. La tristeza que dejan entrever los cuerpos que bailan sólo puede admirarse en la distancia anónima del admirador secreto. Recuerdo cuando la música sonaba desde más lejos, cuando ninguno de nosotros sentía que lo señalaban con el dedo si eran las doce de la noche de un Sábado y se encontraba solo en casa, hay veces que la necesidad crea el sentimiento y las modas acaban por influir en nuestros corazones. Hoy ya resulta muy difícil no sentir que la vida se escapa cuando hablan de viajar así o de salir a celebrar la muerte en la nocturnidad frugal y efímera del placer instantáneo, vivir la vida para la gran masa. Olvidé que una vez tuve una bicicleta y un amor, sabía leer entre colinas la dimensión de algunos árboles escasos que estoicamente resistían al paso del tiempo en un clima desértico no apto para sus naturalezas, eran viejos nobles estáticos que habían visto pasar a todas las generaciones de esta zona, inspiraban un respeto legendario que rara vez volví a experimentar más adelante. Hay una gran fiesta ahí afuera, como en una competición cualquiera se trata de comprobar quién es el tipo capaz de hacerlo todo más complejo. Se busca la trama más complicada, el viaje imposible, el giro esperpéntico. Hay un ruido monótono y repetitivo que pueden oír hasta los sordos, en una callejuela he visto un rótulo a modo de publicidad subliminal en el que se puede leer “todo el mundo está invitado a opinar” Está pues todo preparado para que el disparate bíblico de la torre de babel empiece, me acomodo en el sillín y pedaleo entre colinas silenciosas y naranjas, en mi trayecto aprovecho el guirigay para avanzar sin prisas por senderos olvidados, hay una viva desolación de parajes que contrasta con la rica algarabía infértil del centro de la ciudad. Las siguientes líneas no son más que un reflejo simple del bello abismo que cada individuo esconde, cada uno de vosotros late aquí frente a la soledad en el espejo. No temáis si os veis ridículos a lo largo de la narración (sé que muchos de vosotros estáis acostumbrados a veros como queréis y nunca como fuisteis y sois) Sé que gran parte de vosotros no soportará el temor de la propia finitud lejos de la apoteosis cotidiana. Doy por hecho que habrá quienes atacados por el odio habrán de increparme con su juicio racional y pondrán el grito en el cielo para que la verdad no salga a la luz, la censura sutil y colectiva del siglo xxi aparca en carreteras secundarias todo lo que no quiere ver dentro de su propio tiempo; a un nivel más personal esto significa que muchos de vosotros acabaréis tirando piedras contra este espejo porque no podéis soportarlo. Solo un observador privilegiado puede sobrevivir a la alienación colectiva, desenmascararse y recobrar sus propios ojos para vivir como al principio, con su propio genio natural.

26 junio, 2008

THE LONESOME DAYS OF HATTIE CARROLL y el testimonio de una generación (primer round)




THE LONESOME DAYS OF HATTIE CARROLL Dylan acababa de regresar a Nueva York tras la manifestación por los derechos civiles de Washington (28 de Agosto de 1963) cuando leyó en el New York Times del 29 de Agosto un artículo sobre elcaso Carroll. Compuso la canción los días siguientes y la grabó el 23 de Octubre. El 9 de Febrero de 1963, durante un baile de beneficencia en el hotel Lord Baltimore de Baltimore, Maryland, y hallándose borracho, William Devereux Zantzinger, un joven de veinticuatro años propietario de plantaciones de tabaco, insultó y golpeó con un bastón a la camarera Hattie Carroll, de cincuenta y uno, una madre de once hijos (no diez como sostiene la canción) que padecía hipertensión y problemas cardíacos. Ésta murió a la mañana siguiente de una hemorragia cerebral. Zantzinger fue inicialmente acusado de asesinato, pero us cinco abogados lograron trasladar el proceso a otra sede donde tres jueces, tras dictaminar que la muerte de Carroll no podía atribuirse únicamente al golpe recibido (se trataba de un bastón ligero), redujeron la imputación a homicidio involuntario. Parece quela leve pena impuesta (625 dólares de multa y seis meses de cárcel de los que sólo cumplió tres por buena conducta) fue un gesto de "comprensión" por parte de los jueces: una condena superior a seis meses lo hubiera llevado a una cárcel estatal donde Zantzinger habría quedado inerme frente a la posible venganza de los presos negros. Algunos años después de la condena, Zantzinger vendió su plantación de tabaco y entró en el mercado inmobiliario. En 1986, la administración de condado de Charles, Maryland, le expropió unas barracas (no contaban con servicios higiénicos ni de agua potable) comopago por impuestos no pagados. A pesar de que ya no era el propietario de las miserables viviendas, Zantzinger siguió cobrando alquiler a sus inquilinos negros, ganando incluso el juicio incoado a una familia que le debía 240 dólares. El fraude acabó desvelándose y en 1991 le costó una condena de dieciocho meses, tres veces más de lo que le había valido la muerte de Hattie Carroll. En Febrero de 2004 fue denunciado de nuevo por vender bienes que no le pertenecían, pero la denuncia no prosperó. En febero de 2005, su nombre reapareció en los periódicos por el incendio de un garaje de su propiedad. En una entrevista, Zantzinger se refirió a Dylan como "ese mal nacido que arruinó mi reputación".

Video de archivo, un clásico, el jovencísimo Bob Dylan interpretando el tema en la TV. http://es.youtube.com/watch?v=yRYxuUgFsAM

En la canción se limita a dar testimonio real y objetivo del suceso sin arremeter contra nadie con reivindicaciones ni protestas, es el público después el que saca sus conclusiones. Como en la canción de "hard rain gonna fall", los críticos y demás estaban empeñados en que se refería a una lluvia de misiles o guerra nuclear, en plan protesta antibélica, mientras que el tito bobdylan decía que era una lluvia y ya está, que todo lo demás era lo que quería entender la gente, ¿juego o verdad?. De ahí que pasada esta época Dylan pudiera decir que no era un cantante protesta provocando la confusión y en ocasiones la ira de la gente que apostaba por él y de gran parte de sus seguidores más puristas. Poco más tarde algunos de estos se rasgarían las vestiduras al ver con sus propios ojos como el cantante folk se transformaba en una estrella de rock de alto voltaje dentro de la misma actuación, curioso que Dylan y su banda fueran abucheados allá por donde pasaban por poner en escena algunas de las que hoy se consideran sin duda mejores canciones de su carrera, tres discos que marcaban un antes y un después en la historia del rock en apenas dos años, un genio en plena ebullición, y el público no quería oír eso... pienso que tal vez no estaban preparados... Hay quien define a bobby como el gran farsante de la música, también hay personas a las que como yo lo que más le fascina de este autor es precisamente ese eclecticismo. La cuestión es que en esta primera época, queriéndolo o sin querer - nunca se sabrá-, Dylan se convirtió en el testimonio de una generación marcando un hito en la historia de su país (y solo era el primer round)

Esta es una traducción de la letra:


William Zantzinger mató a la pobre Hattie Carroll
con el bastón que hacía girar
con su dedo ensortijado,
en un hotel de Baltimore
donde se reunía la alta sociedad.
Llamaron a la policía
y le quitaron el arma de las manos
mientras le llevaban detenido
a la comisaría,
donde acusaron a William Zanzinger
de homicidio en primer grado.
Pero vosotros que discutís la desgracia
y criticáis todo temor,
quitaros la máscara de la cara,
ahora no es momento para vuestras lágrimas.

William Zanzinger, que a los veinticuatro años
poseía una plantación de tabaco
de seiscientos acres
con padres ricos e influyentes
que le proveían y protegían
y con relaciones con altas instancias
de la política de Maryland,
reaccionó ante su acto
con un encogimiento de hombros,
maldiciendo, riéndose burlonamente
e imprecando,
salió de la cárcel bajo fianza
en cuestión de minutos.
Pero vosotros que discutís la desgracia
y criticáis todo temor,
quitaros la máscara de la cara,
ahora no es momento para vuestras lágrimas.

Hattie Carroll fue una doncella de cocina.
Tenía cincuenta y un años
y dio a luz a diez hijos,
quitaba los platos
y sacaba la basura
y nunca se sentó
a la cabecera de la mesa
y ni siquiera habló alguna vez
a la gente de la mesa
tan sólo recogía los restos de la comida
de la mesa
y vaciaba los ceniceros
de todas las otras clases sociales,
fue asesinada de un golpe,
matada por un bastón
que surcó el aire cayendo
después de atravesar la habitación,
condenado y destinado
a destruir todo lo noble.
Y ella, nunca le hizo nada
a William Zanzinger.
Y vosotros que discutís la desgracia
y criticáis todo temor,
quitaros la máscara de la cara,
ahora no es momento para vuestras lágrimas.

En la sala del juicio,
el juez golpeó con su mazo
para demostrar que todos son iguales
y que los tribunales son honrados
y que los libros de leyes no admiten componendas
y que también los ricos son tratados adecuadamente
una vez que la policía los ha perseguido y atrapado,
y que el brazo de la ley no tiene límites,
ni por arriba ni por abajo
miró fijamente al hombre que mató
sin razón alguna,
que, simplemente,
tuvo el capricho de hacerlo
y habló grave y con distinción,
protegido tras su capa,
y castigó severamente,
para que sirviera de escarmiento y expiación
a William Zanzinger a seis meses de prisión.
Oh, pero vosotros que discutís la desgracia
y criticáis todo temor,
quitaros la máscara de la cara,
porque ahora si es el momento.

15 junio, 2008

En el silencio las sombras se bifurcan,
oxidada llave en la arena:
el veredicto del tiempo es horizonte y luz.

Estático transcurso,
umbrales que el olvido entierra.

Ojos desconocen el matiz,
relojes no dan tregua a la sordera:
caminar resulta indispensable para todos.

28 mayo, 2008

Un poema se lee como se escucha una sonata o como se mira el mar, sin para qué, no buscando que nos informe, sino esperando que nos transforme. Para que la poesía se diga, en definitiva, no hay que entenderla sino dejarla resonar, abrirse a ella, y en ella, abrirse en el espacio que ella misma convoca con su propia voz. Realizar y realizarnos en esa actitud, que llamaría una enseñanza de la pasividad. Pasividad que, en su inacabable dilatación, culmina en una poética de la receptividad, culmina en la mayor y más difícil actividad: escuchar.


Hugo Mujica

20 mayo, 2008

Seducción misteriosa


Mi voz es la voz de tus formas,
barro que siempre continúa
sin detenerse en los objetos que mancha,
porque todo es pasajero y tu piel
me incita a explorar bosques fríos
que puedan revelarme a ti.

Desisto de ciertas traducciones
que emplean imágenes
para retener sucedáneos,
tus promesas son puras
y tienen la fuerza de lo misterioso,
el relámpago de luz en la noche.

Un día quise acogerte,
construí un hogar cerca del río
y ya no estabas,
seis años asomado a un ventanal,
observando el movimiento de las cosas
comprendí el ciclo
que me había llevado hasta ti.

Hoy habito en parajes
que acaricia una luz desconocida,
señales que modelan mis pasos,
miradas que limpian mis botas,
presagios de un enigma
cuya esencia sacude estos afanes.

Andar el camino, este impulso
devorador está proyectado en cada ser,
se nutre del vértigo
y nadie puede retener su vuelo.

18 mayo, 2008



Las canciones que he perdido y no recuerdo dónde escuché intentan resonar en el silencio de la tarde junto al repiqueteo de la lluvia, me parece que veo por primera vez esta película tan vieja y sin embargo en otro tiempo yo estuve dentro del fotograma, parece imposible, los libros que dejé reposando en aquel cajón han sido engullidos por el tiempo de hoy entre la tierra mojada. No recuerdo la nostalgia... ni puedo retener al olvido.

10 mayo, 2008

La fuerza de mi amor no mueve el mundo,
ni siquiera se hace oír
entre los hoscos muros del silencio.

Lástima de manos que tocan otros seres
mientras palmeo el ritmo de tu nombre
en olvidadas callejuelas,
pena de pupilas que acarician tus ojos...
cuando te veo pasar
por las esquinas de mi vida
creo morir la esperanza de tenerte.

Cada huella, cada espina de tu paso
con el vino de los difíciles
en tabernas se recrea
y alivian mis penas circulares
los barcos que se alejan del puerto.

Al compás de gaviotas
me deshago en pensamientos y letras,
mi destino es andar,
no puedo detenerme en lo que adoro,
himnos destila el sufrimiento del transeúnte.

21 abril, 2008

collage dostoievski


Perdone que se lo diga otra vez, pero no puedo dejar de venir aquí mañana. Soy un soñador. Hay en mí tan poca vida real, los momentos como éste, como el de ahora, son para mí tan raros que me es imposible no repetirlo en mis sueños. Voy a soñar con usted toda la noche, toda la semana, todo el año. Mañana vendré aquí sin falta, aquí mismo, a este mismo sitio, a esta misma hora, y seré feliz, solamente, recordando el día de hoy.

Y le apena a uno que esa instantánea belleza se haya marchitado de manera tan rápida e irrevocable, que haya brillado tan engañosa e ineficazmente ante uno; le apena el que ni siquiera hubiese tiempo bastante para enamorarse de ella...

la casualidad vino en mi ayuda

Pero hasta tanto que llegue ese momento amenazador nuestro héroe no desea nada, porque está por encima del deseo, porque está saciado, porque es artista de su propia vida y se forja cada hora según su propia voluntad.

También los sueños se sobreviven.

¿Tengo yo la culpa de no poder soportar ahora un día de duda?

Me acosan unos pensamientos tan extraños y unas sensaciones tan lúgubres , se agolpan en mi cabeza unas preguntas tan confusas, que no me siento ni con fuerzas ni con deseos de contestarlas. No seré yo quien ha de resolver todo esto.

Me puse a consolarla, a buscar razones que explicaran la ausencia de él, a ofrecer argumentos y pruebas. Nadie era tan fácil de engañar como ella entonces, porque en momentos así todos escuchamos con alegría cualquier palabra de consuelo y nos contentamos con una sombra de justificación.

"Yo le quiero a él, pero esto pasará, esto tiene que pasar. Es imposible que no pase, está pasando ya, lo siento... ¿ Quién sabe? Quizá termine hoy mismo, porque le odio, porque se ha reído de mi, mientras que usted ha llorado aquí conmigo."

¿Quién sabe si quizá todo el amor mío no fue más que un engaño de los sentidos, de la fantasía?

Pero ya sabe usted que quien ama no recuerda largo tiempo el agravio