06 septiembre, 2010

I

Pretextos de bajamar,
ruinas de la memoria,
estanques de terciopelo.

Agua, sonido que engulle
barcos de papel y sueño,
secuestrada luz de sal.

Ojos manchados de hoy,
estrella sorda del tiempo,
cuerpo de mujer que abrasa
como abrasa todo lo que yo deseo.

Deseo vida, paz,
algo simple y cotidiano,
algo cierto.

Me dan plomo y trampa,
cárcel de tristes años,
desolación a secas.


05 agosto, 2010

un poema de Antonio Colinas

Fe de vida

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas)
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.)
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de las orquídeas
en las calas olvidadas.

Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie con los relámpagos
que llegarán saltando de una isla a otra isla.
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como un remo perdido.
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.

Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,
que se adormecen entre narcisos y faros.
Dejadme, no con la luz del conocimiento
(que nació y se alzó de este mar),
sino simplemente con la luz de este mar.
O con sus muchas luces:
las de oro encendido y las de frío verdor.
O con la luz de todos los azules.

Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,
que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,
a los días tensos, a las ideas como cuchillos.
Ser como olivo o estanque.
Que alguien me tenga en su mano como a puñado de sal.
O de luz.

Cerrar los ojos en el silencio del aroma
para que el corazón –al fin- pueda ver.
Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.
Dejadme compartiendo el silencio
y la soledad de los porches,
la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadme
con el plenilunio de los ruiseñores de junio,
que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.
Dejadme con la libertad que se pierde
en los labios de una mujer.


26 julio, 2010

reclamo maldito contra el vacío actual


"Ilustres poetas, hace tiempo que se repartieron las provincias más florecientes del terreno poético. Me ha complacido, y tanto más cuanto la tarea presentaba crecientes dificultades, extraer la belleza del mal. Este libro, esencialmente inútil y absolutamente inocente, no tiene otro fin que divertirme y estimular mi gusto apasionado por la dificultad."

Charles Baudelaire


Es el reloj siniestro cuna de este frío
y razón de todas las mañanas huecas,
campana rota de trabajo o de fiesta
que suenas como un viento de ayer,
no quiero recordar la aurora,
ella me duele en los ojos.


Las flores negras del tío Baudelaire
adornan los templos del desasosiego,
donde no hay limosna para la vieja emoción
y como muchacha enferma
a la que han abandonado en la calle
se balancea sorda tu esperanza
.

No hallarás alivio que satán no destrone
ni tragedia más cruel
que la cicuta amada del Leteo,

olvido imposible, destino es zozobra,
belleza y tiempo se devoran en vano,
el equilibrista nunca está a salvo de vivir.

Sin embargo podrías aprender a morirte,
soñar desencantado en la campiña roja
junto a letras derrotadas por tu hipocresía,
destilar la angustia y beberte su licor extranjero
que sabe a noche recordada.


Llegarás a dudar con valentía y estilo,
romperás a golpe de prosodia
el rígido sistema de seres herramienta
que desisten de su propia identidad.

Escupe sangre sobre la carcoma,
mueble inquieto olvidado en un desván
que crujes para nadie.



24 julio, 2010

Sin darme cuenta
he vuelto a vosotros,
días como círculos concéntricos,
huesos que crujen
dentro de una piel abandonada.

Tapiado el edén de aquella historia,
decidme cómo desclavar
los signos y su rastro.

Hallo respuesta en este libro
antes de abrir la puerta de la calle
y presenciar estupefacto
el espectáculo erróneo
de mi propia existencia.


Friedrich Streben


21 julio, 2010

historia de un desencuentro

Le perdí la cara al sentido en esa calle,
un primer instante de soledad estúpida
me dejó huérfano por culpa de tus ojos
que ya no estaban, así fue durante miles de días,
aprendí a mirarme en los escaparates
y a distinguir los labios de la sed,
hubo tiempo para recomponer la ausencia
hasta que un ciego señaló la luz
y dijo basta,

terminó
el espontáneo baile de máscaras,

ya no sueño en las fiestas,
recuerdo algún nombre que se parece al tuyo,
recuerdo que no me acuerdo de nadie
y tiemblo de impaciencia
por besar el bourbon.




19 julio, 2010

la última palabra nunca será dicha

Trabaja en el absurdo, no creas en un puesto
en este mundo prestado y efímero.
El reconocimiento tiene vocación de ancla,
ya no soñarás sentado solo
en la bahía de un tiempo exclusivamente tuyo.
Olvídalo todo.
Sólo el desasosiego te mueve a rebuscar penélopes
sin brújula sobre papel gastado.
Es necesario estar en movimiento
antes y después de cada muerte.
Palabras que un día creíste importantes
y son nada.
Porque el anhelo nunca tuvo puert
o ni rostro
y la guadaña ansía los festines,
asesinar la aurora
mancha carmesí de labios mudos sobre tu memoria.
Como la sangre de un accidente repetido
que al fin te hará callar bajo la piedra,
sin que puedas decir adiós.

09 julio, 2010

Querido lector



“El poeta es un fingidor"
Fernando Pessoa

Y si te digo, querido lector,
que quien escribe esto no existe
si te dijera, porque no puedo decirte,
algo semejante a esta lluvia
que lees y no empapa tus ojos
o tal vez un día, si te dijera
mentiras exactas de un poeta
que hace vivir lo que no está
como tu piel o el frío
como la calle o un rastro del que no existe
y te tutea: “nunca te conocí,
yo que fingí dolor hasta sentirlo
y negocié con la melancolía
una felicidad insípida”

Pero si te digo, no te dijera,
que el mismo que se ríe
con ironía de su obra,
uno que siente el ridículo
al mirarse en este espejo
después de cada recital,
si te digo que tampoco soy yo,
si aceptara ser traicionado
de esta manera infame y desteñida
¿dónde quedaría yo, él
y el resto de heterónimos?
dime, mi tal vez compañero,
¿dónde quedaríamos nosotros,
tu piel, el frío o la calle
sin poder fingir un beso, un abrazo,
una mirada real, una voz?


07 julio, 2010

poesía clásica china

RETORNO AL CAMPO

I

De niño, sin ambiciones mundanas,
sentía un gran apego a las montañas.
Más tarde, caí desgraciadamente
en el lazo de este vanidoso mundo,
que me ha retenido por tantos años.

Los pájaros enjaulados añoran
los nidos que tenían en el bosque.
Los peces de los acuarios
echan de menos el inmenso mar.
Por fin he regresado a mi finca,
y estoy aquí, como labrador,
roturando los campos yermos del sur.

Tengo poca tierra
y unas cuantas chozas.
Olmos y sauces dan sombra a mi casa,
y veo peras y melocotones,
que crecen enfrente de la ventana.
A lo lejos se perciben
ruidos y voces de un pueblo.
De cerca veo tenues humos,
que se elevan sobre las chimeneas.
Un perro ladra al fondo de la calle,
y un gallo canta sobre una morera.
En mi casa todo es tranquilidad,
alejado de tumultos y bullicios.
He dejado para siempre jamás
aquella vida enjaulada,
y logré volver al YO de verdad.

TAO YUANMING (TAO QIAN, TAO CHIEN)
(365-427)
Nombre social: Qian.
Sobrenombre: Yuanliang.



UN DÍA ESTIVAL EN LA MONTAÑA

Sentado, camisa abierta,
reposo en un bosque verde.
Perezosamente, agito
mi abanico de plumas blancas.
Me quito el sombrero
y lo cuelgo de una roca.
Entre los pinos sopla la brisa,
que acaricia mi desnuda cabeza.


A YUAN DANQIU, MORADOR
DE LA MONTAÑA

Vives en la Montaña de Levante,
deleitándote con la belleza del paisaje.
Desde tu lozana primavera,
te acuestas en la solitaria selva.
Y duermes todavía
cuando el sol ya calcina.
Las mangas de tu túnica se limpian
con la brisa de los pinos.
Se purifican tu corazón y tus oídos
con el arroyo que entre las peñas serpentea.
¡Cuánto te envidio!
Alejado de bullicios y contiendas,
reposas con una nube diáfana
bajo tu cabeza.


COPA EN MANO,
PREGUNTO A LA LUNA

Brilla la luna en el azul infinito.
Ceso de beber y le pregunto:
¿Desde cuándo estás allí?

Por más que lo pretenda,
el hombre no puede atrapar la luna.
Pero ella, en su curso, le acompaña.
Es un fúlgido espejo que vuela
por encima de los palacios escarlata.
Sus luces puras resplandecen,
disipando los humos grises.
Se la ve sólo de noche
ascendiendo del piélago,
y al despuntar el alba,
se pierde entre las nubes.
Año tras año, la liebre* elabora sus hierbas.
Solitaria, Chang E nunca tiene compañero.*
Los hombres de hoy no ven la luna de antaño,
mas la luna de hoy ha alumbrado a los hombres antiguos.
Tanto los del pasado como los del presente,
vienen y se van como las aguas de un río,
y todos contemplan la misma luna.
¿Qué podría yo desear sino ver siempre,
mientras canto y bebo,
su reflejo en el fondo de mi copa de oro?


* Según una antigua fábula, en la luna vive una liebre blanca que desmenuza hierbas para preparar el elixir de la inmortalidad
.

* Según la leyenda, Chang E robó a su marido, un arquero famoso, el brebaje de la inmortalidad y voló a la luna, donde mora con la liebre mencionada en la nota anterior.

LI BAI (LI PO, LI BO, LI TAI-PEI, LI TAI PO)
(701-762)
Nombre social: Taibai.




CONTEMPLANDO EBRIO
DESDE EL MIRADOR DEL LAGO,
EL 27 DE JUNIO

I

Nubes negras vierten su tinta
sobre las montañas,
sin cubrirlas todas.
Las perlas salpican la barca:
se desata una lluvia cristalina.
Ha llegado el viento,
que, arrollando la tierra,
lo dispersa todo.
No puedo distinguir
entre las aguas y el cielo:
Están identificados.

II

Peces y tortugas, libres,
nos vienen siguiendo sin miedo. *
Lotos sin dueño ni amo
florecen por todo el lago.
Mecido por el agua, desde mi almohada,
veo subir y bajar la montaña.
Llevada por la brisa,
mi barca baila con la luna.

* Según la enseñanza budista de respetar cualquier vida, en el Lago Oeste estaba prohibido pescar.


DE REGRESO A LINGAO, DE NOCHE
SEGÚN LA MELODÍA LINJIANGXIAN

Ci

De noche, bebo en la Cuesta del Este.
Al despertar, otra vez me emborracho.
Vuelvo a casa a medianoche.
El criado ronca tronando.
Por más que llame,
nadie me abre.
Apoyado en mi bastón,
escucho el río que corre a su gusto.
¡Cómo siento no ser dueño de mí mismo!
¿Cuándo me libraré de los trajines mundanos?
Noche avanzada.
Ha cesado el viento.
Las olas se calman.
Quisiera salir en una barca
y pasar el resto de mi vida
sobre los ríos y el mar.

El poema fue escrito en 1082, cuando el autor se encontraba en Huangzhou, exiliado, bajo vigilancia. Los últimos versos despertaron el rumor de que había huído. El gobernador fue corriendo a su casa a buscarle y le encontró durmiendo plácidamente.


ESCRITO EN UN MURO
DEL TEMPLO XILIN, MONTAÑA DE LUSHAN

Mirada de enfrente,
es una sierra interminable.
De perfil, picos escarpados
que horadan el firmamento.
Diferente el ángulo,
diferente su semblante.
Estando en la montaña de Lu Shan,
¿quién podrá conocerla de verdad?

Muchos críticos ven en este poema una reflexión filosófica del autor, aparte de una maravillosa descripción del paisaje de la montaña Lushan.


Todos quieren tener un hijo inteligente,
pero la inteligencia me ha arruinado la vida.
Así que quiero que mi hijo
sea tonto y estúpido:
Sin penas ni penalidades
llegará a ser ministro.


SU DONGPO (SU SHI)
(1036- 1101)
Nombre social: Zhizhan.
Sobrenombre: Ermitaño Dongpo

06 julio, 2010

Balance de ciudad y olvido

En un tiempo que hoy me queda lejano
inventé una ciudad
donde ubicar inexactos mis días.

Les di valor, casi sin darme cuenta,
y un poder desmesurado
me hizo estremecer
sobre la bella ficción.

Ahora sé que el tiempo
odia mucho mis ciudades,
que los años pisotean
con su imagen descarnada
aquel impulso visceral,
sutil y endemoniado.

(A nadie le agradan tus maneras,
esos focos ridículos,
el desconsuelo que acarreas:
la ciudad sólo te arrastra al olvido)

Nuestra decadencia es mortal e irremediable,
como la de grandes imperios,
y afecta también
a lo que jamás sucedió.

04 julio, 2010



Anónima emoción que te devoras

en la urgencia frágil de hablarme,
como hacen a menudo los tristes
cuando la chispa inicial se apaga
y es lo remoto vida.


¿Por qué es tan difícil nombrar lo que arde
cuando en el alma todavía quema?
Indómita la palabra se acaba ahogando
contra las cenizas de otro cuerpo,
de otra voz sorda y efímera.


Noble imagen de amor que no supiste avivar
y en otros ojos relampaguea
como si fueran esos los mismos.

Huellas mojadas de la tribu nómada,
humo extraño de un fuego anterior al lenguaje,
l
ejos de esta vida que hoy celebras y cantas
como si fuese cierta.

01 julio, 2010

viaje en Amsterdam

A Romualdo y Javier,
compañeros de viaje

El Dam, nos persiguen,
la bóveda sagrada de Febrero
sobre el cielo nublado del Amstel,
extraña huida sobre mágicos puentes,
la flor de tus neuronas se excita
cactus rebelde entre rubios tulipanes,
la inmensidad es una ruina venenosa
luces homicidas de la noche nos señalan
el caos del puerto sirve de metáfora
en la inexacta complicidad de nuestras mentes,
gracias Javi por tu devoción al mapa
es imposible regresar sin guía,
el hotel tiene nombre de República,
estoy a salvo en France.


Jean Paul Romiers

26 junio, 2010

Si el poema te salva es porque también te condena.

Si el poema te salva
es porque también te condena.

Un hombre condenado al poema
incapaz de abandonar al niño que lo guía
¿por qué apresa marcas de realidad
en frascos que el tiempo no sabe destruir?
¿acaso es el pasado efímero?

El poeta cubre ese vacío,
intenta descifrar su nombre
en la palabra virgen.

Pero qué sucede con el hombre que desea
y se destruye hasta morir en verso
atrapado en su celda
de sexos sin destino,
entregado a la divinidad en ocasiones
y otras tantas
distraído en el anhelo
de algún vicio delincuente.

Es extrema la duda fiel que guía
el tormento de la sensibilidad creadora,
hay una contradicción perenne
colgando en el orígen del cosmos.

Criatura de barro
que anhela despertar,
paisaje de acuarelas distantes y rebeldes.

Extraño devenir
el que impone al hombre el poema.

23 junio, 2010

Ítaca, Constantin Cavafis


Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,

pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni a fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.



Poeta griego, una figura fundamental de la literatura griega del siglo XX. Nació en Alejandría (Egipto), donde pasó la mayor parte de su vida. Autocrítico implacable, muchas veces afectado por su propia heterodoxia, Cavafis publicó poco durante su vida. Cavafis creó un estilo personal, algo solemne y arcaico, mezclado con el griego de su época. En sus versos se integran la historia helenística y bizantina con asuntos contemporáneos, como ocurre en dos de sus poemas más conocidos, 'El dios abandona a Antonio' e 'Itaca', escritos en 1911. La obra de Cavafis empezó a conocerse fuera de Grecia a través de las referencias del estudio de E. M. Forster sobre Alejandría, Alejandría: Historia y guía (1923). Desde 1930 su influencia fue importante no sólo en los jóvenes griegos, sino también en escritores extranjeros, y a partir de esta época los escritos críticos sobre su obra se multiplican. Un nuevo empuje de la obra de Cavafis tuvo lugar con la publicación del Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell (1957-1960). En el centenario de su nacimiento, se publicaron traducciones de sus obras en casi toda Europa.

15 mayo, 2010

poema de Gonzalo Rojas

LOS DÍAS VAN TAN RÁPIDOS

Los días van tan rápidos en la corriente oscura que toda salvación
se me reduce apenas a respirar profundo para que el aire dure en mis pulmones
una semana más, los días van tan rápidos
al invisible océano que ya no tengo sangre donde nadar seguro
y me voy convirtiendo en un pescado más, con mis espinas.

Vuelvo a mi origen, voy hacia mi origen, no me espera
nadie allá, voy corriendo a la materna hondura
donde termina el hueso, me voy a mi semilla,
porque está escrito que esto se cumpla en las estrellas
y en el pobre gusano que soy, con mis semanas
y los meses gozosos que espero todavía.

Uno está aquí y no sabe que ya no está, dan ganas de reírse
de haber entrado en este juego delirante,
pero el espejo cruel te lo descifra un día
y palideces y haces como que no le crees,
como que no lo escuchas, mi hermano, y es tu propio sollozo allá en el fondo.

Si eres mujer te pones la máscara más bella
para engañarte, si eres varón pones más duro
el esqueleto, pero por dentro es otra cosa,
y no hay nada, no hay nadie, sino tú mismo en esto:
así es que lo mejor es ver claro el peligro.

Estemos preparados. Quedémonos desnudos
con lo que somos, pero quememos, no pudramos
lo que somos. Ardamos. Respiremos
sin miedo. Despertemos a la gran realidad
de estar naciendo ahora, y en la última hora.

12 mayo, 2010

deleite atemporal,
vida en el juego-arte

más que evasión reviviscencia
a contradevenir, en el meollo
de lo irremediable detenido

flecha de luz sobre lo no completo

heridas derraman ser
en el hueco abandonado
de un antiguo río
que es barro

será piedra
si nos dejamos morir
a contramusa

metaexistir
en todo tiempo

sin más espacio que el poema



"El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa." "El tiempo es invención o no es nada en absoluto." "Existir es cambiar, cambiar es madurar, madurar es creación sin fin." "El triunfo de la vida es expresada mediante la creación."

Bergson

08 mayo, 2010

prosa en poema

Con el paso del tiempo
se relaja la vida,
y el arte cobija la llama
de un impulso ciego.

Ya nadie habla de sus ojos
con el dedo en la llaga,
se volvieron tan educados de repente
que tuve que aprender
a buscarte en los libros de la noche,
donde reposan mis muertos favoritos.

Comprendo que muchos estén de vuelta
ahora que sabéis
que por amor al arte no se come
y se sufre extraño el camino,
otros tantos como tú se engañan
al instalarse en colinas turinesas,
sanatorios alemanes o al enorme abrigo
de Giacomo Leopardi.*

He cruzado los límites de lo literario
y puedo afirmar
sin ningún tipo de razón
que estaba equivocado,
el arte no cobija nada
y todo late en existir.

Me lo dice el tiempo vivo
sobre la luz dichosa del poema
en la desnuda llama de tu cuerpo
que es verdad y presente tangible.


* notas al pie

30 abril, 2010

Y para no volver a equivocarme

estoy pensando que la poesía debe escribirse con un hueso en la mano.

Luis Rosales


Escribir con el hueso en la palabra

y dejar restos de carne viva en el papel,
saciar la incertidumbre de estar vivo
en cada poro del poema.

Recoger la ausencia que te impulsa
como un desasosiego útil,
hacer propia la lección de ayer
y avanzar obstinadamente ciego
hacia la próxima avenida.

Sellar aquí el pasado que palpita
desde extraños huertos sin voz
y cargar con el matiz de su bagaje,
nacer más desde la misma entraña.

29 abril, 2010

ENTREVISTA: FRANCISCO BRINES XIX Premio Reina Sofía de Poesía


"Los que leen poesía la necesitan como drogadictos"

ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS - Madrid - 29/04/2010


Francisco Brines (Valencia, 1932) se convirtió ayer en el XIX Premio Reina Sofía de Poesía, el más prestigioso entre los poetas iberoamericanos. El escritor se había dejado el móvil -acribillado por llamadas desde primera hora de la tarde- en Madrid y esperaba sentado, inalterable, con la misma calma reflexiva de sus versos, en la habitación de un hotel de Segovia para ofrecer un recital. "Leeré poemas de todas las épocas, algunos inéditos también", explicaba poco antes de la lectura. "Y haré algunas observaciones, porque la poesía educa nuestra sensibilidad y nuestra tolerancia".

"Cuando estamos pletóricos, no creamos; escribimos cuando no vivimos"

"Compongo poemas en el coche. Son muy cortos, porque es peligroso"

"La muerte siempre ha estado en mi obra, por mi amor a la vida"

"El poeta joven está cómodo con el poeta viejo y viceversa"

Enseguida queda claro que Brines es un pozo inagotable cuando se trata de hablar de su oficio, que es su vida. "La poesía nos enseña que no buscamos lo que somos", explica un autor que ha centrado su obra en el sentimiento de pérdida. "Pero no como algo negativo", advierte, "sino como una fuente de conocimiento y de amor".

"El lector de poesía no se busca a sí mismo sino que busca la verdad del otro", continúa. "Y esa es la verdadera tolerancia: que un creyente lea un poema agnóstico y se emocione de la misma manera que un agnóstico lee a san Juan de la Cruz crea o no en la mística. Gracias a la poesía, a su lectura intensa y verdadera, vivimos y sentimos vidas que de otra manera no podríamos vivir. Gracias a la poesía, siendo adolescentes podemos entender la vejez e incluso podemos volver a sentir el amor cuando ya no estamos enamorados. Es su milagro". Y su misterio, cabría añadir. Un misterio que para Brines difícilmente alcanza la novela, "que siempre tiene otras lecturas, lineales o invisibles". "Lo misterioso de la poesía es que tú la escribes pero tú no la eliges. Se apodera de ti. No sabes lo que vas a decir, sin embargo, sin saber lo que vas a decir pones o tachas. Es algo muy extraño, pero ocurre así".

El escritor asegura que desde su primer libro (Las brasas, premio Adonais en 1959) no ha dejado de escribir sobre lo mismo, porque el hombre, para él, es tiempo. Una coherencia que sitúa su obra, enmarcada en la generación de los 50, en un plano elegiaco que no siempre resulta idóneo para vencer el desafío de escribir. En 1987 escribió en otro de sus libros fundamentales, El otoño de las rosas: "Vives ya en la estación del tiempo rezagado: / lo has llamado el otoño de las rosas. / Aspíralas y enciéndete. Y escucha, / cuando el cielo se apague, el silencio del mundo".

Francisco Brines vive en un pueblo de Valencia. Allí escribe, solo. "Aunque también, y aunque parezca extraño y absurdo, escribo poemas en el coche. Poemas muy cortos, porque es peligroso".

"Cuando estamos pletóricos no escribimos", añade. "Escribimos cuando no vivimos. No queda otra, es una necesidad. No soy un poeta muy estimulado, desgraciadamente soy tacaño y sólo escribo cuando no hay más remedio. Pero cuando lo hago me siento muy pleno, muy realizado. Y además me sorprendo, porque me ayuda a encontrarme, soy yo, sin ninguna necesidad de dibujar un autorretrato".

"Siempre escribo sobre las mismas cosas pero no es lo mismo la nostalgia de un niño que la de un viejo. Desafortunadamente ya tengo poco del niño que fui, pero lo importante es la vida y sólo somos conscientes de ese don cuando nos lo quitan. Por eso la muerte siempre ha estado en mi obra, por mi amor a la vida". El escritor recuerda entonces el libro que recoge todos sus poemarios, Ensayo de una despedida, y justifica el título: "Me despido de una vida que no hemos realizado, ¿no es esa la grandeza del hombre y la del amor? ¿No nos hace afortunados el dolor de la pérdida?".

Entre los premios más importantes que ha recibido hasta ahora están el de las Letras Valencianas, el Nacional de Poesía y el Premio Nacional de las Letras Españolas. La poesía ocupa sus viajes (la semana pasada en el Museo de Oteiza en Pamplona, ayer en las jornadas de poesía de Caja Segovia y la próxima, en Oviedo) y sus amistades. "Los poetas solemos ser amigos, sin importarnos la diferencia de edad. El poeta joven está cómodo con el poeta viejo, y al revés. Por eso vivimos de cerca los cambios generacionales y por eso conocemos qué ocurre en la poesía. En España, además, siempre aparecen voces nuevas y uno se encuentra revistas de poesía en los lugares más insólitos. Y eso que la poesía tiene poca conversación. En ninguna sobremesa se habla de poesía, sólo de chismes de poesía. La poesía nos alimenta por dentro, en silencio, porque los que leen poesía la necesitan como unos drogadictos. Y por eso son lectores tan agradecidos, tan reales. Y eso es algo que nos une a todos los que la leemos".

Miembro de la generación del 50, Brines empezó su andadura junto a José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Ángel González o Claudio Rodríguez. "Muchos de ellos viven aunque no le hemos vuelto a ver. Todos estamos en el mismo camino, con los presentes y con los ausentes".


"Brines es un clásico vivo"

Fernando Ortiz / SEVILLA | Actualizado 29.04.2010
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Brines es un gran admirador de Cavafis, Cernuda, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.

Cuando Francisco Brines fue galardonado con el Nacional de Literatura de Poesía, declaró Carlos Barral, miembro del jurado: "Brines es un clásico vivo". Brines es el poeta vivo más importante de la estirpe de Quevedo, uno de los poetas mayores de la línea denominada por Unamuno "poesía meditativa". Hay, además, razones para justificar la comparación: expresión barroca y conceptista; profundo sentido moral de raíz metafísica. Ahora, acaban de concederle el Premio Reina Sofía. El ronco quejido de Quevedo parece resonar a veces en los versos de su heredero y descendiente. Y no es vano elogio, sino hecho cierto, que estos dos Franciscos (Quevedo y Brines) se dan la mano a través del tiempo. Un tiempo que -tanto el XVII español como nuestra época- es de estrepitoso derrumbe de valores.

Brines es, asimismo, un poeta mediterráneo. Pues nació en 1932 en Oliva, Valencia, un pueblecito cercano al mar. Es miembro de la misma familia que otros dos grandes poetas: Constantino Cavafis y Luis Cernuda . Y quizás hayan sido tales poetas, junto con Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, quienes mejor le enseñaron a desvelar su propio mundo. Cavafis y Cernuda por ser quienes mejor expresaron en la poesía moderna la experiencia homoerótica. Mas, ante todo, por haber dado, a la par que Antonio Machado, una especial intensidad a la emoción del paso del tiempo, que Brines comparte con ellos. ¿Y Juan Ramón? Desde él hasta Brines pocos han descrito con tanta viveza y matices las horas de la tarde y de la noche junto al mar. Brines, en su percepción del paisaje, le debe mucho a Juan Ramón. Quien configura asimismo, en la poesía de nuestra lengua, la expresión de la infancia como época anterior a la pérdida de la inocencia.

En la poesía de Brines hay mucho amor a la vida, a pesar de la aceptación de su fragilidad y fracaso. Así, al cantarla como un bien que ha de ser necesariamente perdido, este cántico se convierte en lamento. Para el autor, el vivir consiste en una sucesión de pérdidas, en un empobrecimiento sin pausa que termina un día en la desposesión total. Sus versos están publicados en la editorial Tusquets con el título de Poesía completa (1960-1997).

Sí, Francisco Brines es un clásico vivo y uno de los pocos maestros de mi generación indiscutidos. Muchos somos los que hemos abusado de su sabiduría y de su paciencia. Y él siempre ha tenido para nosotros la palabra exacta y serena, la observación sagaz, mas nunca hiriente, sobre esos versos primerizos que le mostrábamos ilusionados, pero que estaban necesitados de corrección. A él acudí dos veces en demanda de ayuda y las dos fue generoso conmigo. La primera vez fue cuando prologó mi primer libro de versos. La segunda y reciente, cuando escribió un texto sobre Vieja amiga, mi poesía completa para el homenaje que, por toda una vida dedicada a la poesía, me tributó el Centro Andaluz de las Letras. La entrega de este Premio me brinda la ocasión para reconocer otra vez más su alto magisterio y su generosidad.



24 abril, 2010

Afónicos

El material con que se construyen las palabras
y la argamasa que lo une
me han ido enseñando poco a poco
un ritmo secreto y solitario.

Roberto Juarroz


Udrai parole antiche,
parole stanche e vane
come i costumi smessi
delle feste di ieri.

Cesare Pavese


I tried each thing, only some were immortal and free.

John Ashbery



Celebración dicente de lo indecible:
sobre lo que no puede ser dicho es sobre lo que la poesía no puede callarse.

El abismo no alumbra, no dice:
enciende.

Hugo Mújica

11 abril, 2010

Hay un vacío existencial en todo carpe diem,
el arte de vivir por encima del abismo,
estoy condenado a errar.