29 marzo, 2010

Walt



"Se apellida Whitman
pero Dios le llama Walt"
León Felipe



Atravieso el Atlántico siempre que observo
el retrato de esta vieja edición.

Gracias a ti me canto cada día
y me celebro,
y no tengo que rendirme
ante la urgencia del mundo
por costumbre ciega.

Te escribo
desde un rincón de Europa,
tu semblante me basta
para afirmar
que el milagro ocurre
a la vuelta de cualquier esquina.

Porque es usted el poeta,
y cuando en la noche opaca
te miro a los ojos
siento presente una energía
que canta en nombre de todo lo concreto vivo

y nos celebra
en este privilegio mortal.

25 marzo, 2010

Ariadna

Ahora es, desde el poema,
me acuerdo de fijar un nombre
que a duras penas entiendo.

Es tarde
para recoger cosechas
de tu cuerpo leve que fue ayer,
hace tiempo
que no te digo musa.

Se me olvida a menudo
que el poema
nació en ti por accidente
antes de acabar
a solas conmigo.

22 marzo, 2010

Perité lunas antes de penar...

Perité lunas antes de penar
y fui penado en tus lugares,
derramé sangre en Orihuela,
ahora me espera tu cárcel.

No necesitabas claustro, Madrid,
cadenas, sociedad, ceniza.
El parto de cabra era la luz,
leer nubes el camino
anterior al fango de los hombres.

Hoy tu pena es también mi pena,
como el toro ensangrentado he caído
y cuando al fin voy a levantarme
una estocada atraviesa el lomo de la noche,
otra luna que llora en el anonimato
sangre de cebolla.

Cualquier intento es transformado
en yugo por la tierra. Y la poesía,
nube de huerta, poro de higuera
sin sentido, marca centenaria
resistiendo hasta el último final.


16/03/2010

20 febrero, 2010

sin título

El uni/verso se fragmenta
sin contar contigo,
la voluntad no sirve
cuando la luz de la ventana
cierra de golpe.

Esa pared que habla
ametralla la memoria
con su voz de martillo,
ceniza restante detiene
un sueño que va a arder
y se evapora.

Otro mar, sin razón,
un idioma silencioso
que habita en la arena
y la roca erosionada
del ayer. Otro mar
para lanzarse y conocer
lo poco que arañas tu vida
en poemas como este.

15 febrero, 2010

entrevista a Vicente Gallego

Entrevista a Vicente Gallego






Nacida como testimonio del vitalismo existencial de un sujeto sensible, solitario y macerado por el destino, la poesía de Vicente Gallego ha ido adquiriendo, en un paulatino proceso de crecimiento y de consumación, una entonación celebratoria que no ignora la precariedad de la vida ni oculta las espantables alegorías del mal, pero sostiene en su música un íntimo afán de revelación.


Documentos tomados de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

epigramas griegos

Nadie que de chismorreos del vulgo se preocupe,
Esímida, podrá gozar de muchos momentos felices.

ARQUÍLOCO DE PAROS (alrededor de 650 a. C.)


Largo tiempo tenemos de estar muertos,
y vivimos muy mal un corto número de años.

SEMÓNIDES DE AMORGOS (alrededor 630 a. C.)


Pero no soy de los que recrudecen su rencor,
sino que guardo un corazón silencioso.

Eros de nuevo, embriagador me arrastra,
dulciamarga, irresistible bestezuela.

SAFO DE MITILENE (600 a. C.)


Todo lo arrastra la vida. Alterar sabe el largo tiempo
el nombre y la forma, y el ser y el destino.

Epigrama atribuido a PLATÓN (429-347 a. C.)


Tengo cuanto aprendí y medité y en santas lecciones
me dieron las Musas. Las muchas otras riquezas tragólas el humo.


ARISTÓTELES DE ESTAGIRO (384-322 a. C.)


No olvidemos que los griegos consideraban la poesía como algo muy importante para la comprensión del mundo y la vida. Se tomaban muy en serio a sus poetas. Ellos eran los primeros educadores del pueblo, en una sociedad sin dogmas religiosos ni sacerdotes con libros sagrados ni tradiciones rígidas. La poesía servía de cauce para expresar doctrinas e ideas nuevas, y para conservar los mitos y criticarlos, y se cantaba en las fiestas y en los banquetes privados. Los primeros filósofos fueron también poetas. Luego los filósofos más abstractos y profesionales trataron de descartar a sus viejos competidores en la tarea educativa. El filósofo platónico quería vetar a los poetas y echarlos de la República por herejes. pero la mayoría de los griegos hasta la época final del helenismo pensaban de otro modo.

Carlos García Gual



Antología de la poesía lírica griega
Alianza Editorial, Madrid, 1980

21 enero, 2010

A. R. Ammons (un poema y breve biografía)

27

qué maravilloso poder escribir:
es algo que no puedes hacer como

tocar el piano, sin pensar:
no es un pensamiento importante, pero la

cinta tiene que enrollarse, deben golpearse
las teclas correctas, tienes que comprobar

si estás escribiendo bien las palabras:
tal vez no es el pensar

sino la concentración, lo que significa
que la atención está dirigida hacia fuera

y enfocada lejos del ser, lejos
de los obsesivos auto-monitoreos:

esos auto-monitoreos crean problemas
donde no los hay: llenan

la iniciación de miseria, pues si
puedes mirar alrededor y hacer cosas,

la iniciación se va y asimismo la
miseria: pero yo, yo tengo una larga historia

de miseria: he sufrido suficiente,
debería saber cómo: se ha ido

y venido muy a menudo, debería esperarla:
pero a veces se va por

años y entonces el regreso es difícil:
tengo (tienes, uno tiene que) aprender todo

de nuevo para afrontarla: una cosa que
uno aprende, supongo, es que hay

poco valor poético en escribir
sobre la miseria: tantas otras cosas

son más interesantes para la mayoría de la gente:
casi todo lo es: unas pocas de aquellas

pequeñas polillas de las alfombras vuelan en esta época del
año y dan con la pared: yo les

doy con el matamoscas, pero
no sé si eso sirve para terminar el

problema de las polillas: cuándo se aparean:
cuándo ponen huevos: cómo saben

qué hacer: probablemente lo hacen
sin pensaar: la manera en que

escribo: escribo para escribir: no es
que piense que ésa es la manera de

escribir: es que esta manera de escribir
me ocupa: es una manera de existir

que es más cómoda que no
escribir: por supuesto la mayoría de los escritores

tiene dificultad, como estoy seguro que deberían tenerla,
para escribir, y escribir bien: no

quiero decir que esto es bueno a pesar de
mi despreocupación, y no tengo intención de

degradar al lector (¿qué?) pidiéndole
que gaste su tiempo en tiempo meramente

gastado: desde que comencé esto, 15
minutos más o menos agradables han transcurrido:

mi gratitud por eso es, casi,
sin límites: me atrevo a pensar

que tal vez pueda pasar todo
el fin de semana escribiendo cuando lo

necesito: cuando no puedo encontrar nada
(¿mejor?) que hacer: créanme, no

haría esto si estuviera mejor conectado,
si estuviera mejor comprometido: caminar

es bueno, pero las articulaciones de la rodilla de mi
varicosa pierna me duelen (toda la pierna

se hincha con el calor): nadar es
agradable, pero devolví mi membrecía

cuando me enfermé: leer es a veces
posible: cuando no puedo leer otra

cosa, a veces puedo leer lo que
he escrito (eso es generalmente inocente

y lo suficientemente no violento): he dicho
antes que escribo para así tener

algo que leer, y eso sí
duplica el placer y el tiempo que

ocupa el placer: estoy básicamente
perfectamente sano: pero justo ahora

tengo cosas que hacer en el futuro que
parecen un desafío: estas cosas

no son desafíos sino excitantes
oportunidades: las he amarrado

para cuando me temo no
las podré hacer, y eso es desafiante:

como para un registro, generalmente cuando
hago tales cosas (por ejemplo recitales

de poesía o cenas con presidentes
(de colleges o universidades) las hago

lo suficientemente bien como para hacer amable
a la gente: qué podría ser menos desafiante

que la amabilidad: es mucho menos
desafiante, digamos, que el amor, que

es tan invasivo y profundamente comprometedor:


De "Glare"



Breve biografía

A. R. Ammons (1926-2001) 18 de Febrero, Whiteville, Carolina del Norte . Estando a bordo de un destructor de la marina estadounidense en el Pacífico Sur, escribe las primeras poesías. Mientras hacía el servicio en la Segunda Guerra Mundial, comienza a estudiar en la Universidad Wake Forest. Trabaja como vendedor de propiedades, Editor ejecutivo de la fábrica de vidrio de su padre, dando clases después en la Universidad de Cornell en 1964. Escribió cerca de treinta libros de poesía, entre ellos Glare (W. W. Norton, 1997); Garbage (1993), ganando el Premio Nacional del Libro (National Book Award) y el Premio Nacional de Poesía Rebekah Johnson Bobbitt de la Biblioteca del Congreso; A Coast of Trees (1981), que recibió el Premio Nacional de Poesía del Círculo de Críticos ; Sphere (1974), que recibió el Premio Bollingen; y Collected Poems 1951-1971 (1972), que ganó el Premio Nacional del Libro. Entre otras distinciones incluyen el Premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses, el Premio Ruth Lilly, la Medalla Robert Frost de la Sociedad de Poesía de Estados Unidos, y membrecías de la Fundación Guggenheim, Fundación MacArthur y de la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos. Instaló su residenecia en Ithaca, Nueva York, donde fue Profesor en la cátedra de Poesía de la Universidad de Cornell hasta su jubilación en 1998. En castellano se ha publicado Poemas Escogidos, con estudio introductorio, traducción y notas de David Cruz y Mario Jurado, editorial Plurabelle, Córdoba.

19 noviembre, 2009

La capa. Ezra Pound (1885-1972)

¿Guardas tu rosa intacta
hasta que pase la primavera?
¿Es que esperas el beso de la muerte?
¿Crees que en la tumba oscura
hallarás un amante
mejor que yo ? No te echarán de menos
las rosas nuevas.
Cúbrete con mi capa y no del polvo
que cubre lo pasado.
Ten más miedo del tiempo
que de mis ojos.

26 octubre, 2009

Los poetas (Azorín)

Contemplemos imaginariamente a un poeta; este poeta es Rilke o es Verdaguer. Siente hondamente la poesía; la poesía mana en su cerebro, en toda su personalidad, como el agua en un surtidor; aunque pusieramos la mano en un surtidor, en un manadero, en el caño de una fuentecita fluente -muchas veces lo hemos hecho-, el agua, sin poder reprimirse, se escaparía por entre nuestros dedos. El poeta que estamos imaginando siente, vive, se produce en todos los momentos en poesía. La realidad exterior es para él material continuo de poesía; ve esta realidad, no prosaicamente como los demás mortales, sino en pura, prístina, delicada poesía. Para ver así la realidad, el poeta tiene que vivir entregado a sí mismo. Durante la adolescencia, tal vez la forma, la luz, las líneas, las apariencias de las cosas, dominen el espíritu de esas mismas cosas.

No importa, no importa por ahora. Con esas líneas, ese color, esas exterioridades de la realidad, se pueden también tejer bellos poemas. La realidad cantará ella sola, espléndidamente, en los versos del poeta. Pero ¿no pasa el tiempo? ¿No sigue su curso eterno, inexorable, el universo con las cosas contenidas en él, con el color, con la línea, con la forma? Ya los ojos del poeta van viendo la realidad de otro modo; un ceño ideal -melancolía, duda, decepción- se muestra en la frente del elegido; el gesto de sus manos es más lento. El poeta se va concentrando sobre sí mismo. Y al mismo tiempo va surgiendo en él una sensación extraña, una vaga aprensión que antes no tenía. Al principio, el poeta casi no se da cuenta. Sí, es eso; una vaga aprensión. Pero ¿aprensión de qué? Ante la blanca cuartilla, el poeta se ha detenido un momento. No se había detenido nunca antes de este momento; siempre su pluma había corrido ligera, rauda. Y ahora... El mundo exterior, la forma, la luz, ¿tendrán la importancia que el poeta les da? Si aprisionamos todo esto en bellos versos, ¿todo esto no será un poco vano, en resumen de cuentas? Detrás de las formas externas existe otra cosa; aprisionar ese algo misterioso no estan fácil como expresar la luz, la forma y el color. Intentamos recoger en las cuartillas un poco de ese espíritu misterioso. El poeta ahora, en este instante, se siente con fuerzas para ello; su vocabulario se prestaría fácil, dúctil, a la empresa. Las tentativas suceden a las tentativas; el poeta va perdiendo la serenidad del comienzo. La vaga aprensión de que hablábamos antes se convierte en miedo. Sí, en miedo. En la continua meditación, esta realidad, que al principio encontrábamos tan espléndida, vivaz, desbordante de vida, ha ido convirtiéndose en una enemiga nuestra. El poeta lucha por recoger, prender, aprisionar en sus versos un poco del espíritu de las cosas; pero la realidad externa es tan visible, tan manifiesta, tan fuerte, que se sobrepone a todo.

Y en este punto el poeta pierde el dominio de sí mismo; comienza a dudar de sí propio. Entregado a sí mismo, en su meditar constante, las cosas han adquirido unas proporciones que para los demás mortales no tienen. Los sentidos todos del poeta han ido adquiriendo una sensibilidad excepcional; ve el poeta en el mundo, entre las cosas, relaciones misteriosas, profundas, que los demás no perciben. Todo se agranda, se agiganta para el poeta; incidentes que para los demás son desdeñables, simplemente ingratos, son, para el ser elegido por las Musas, intolerables, dolorosísimos. Se refugia el poeta en el mundo del espíritu; se entrega a sí mismo. Pero entregarse a sí mismo, sin prescindir de los demás, es empresa imposible. Poco a poco, buscando la soledad, va apartándose el poeta del mundo; limita sus amistades, evita el encontrarse en los concursos y congregaciones humanas. De este modo, la realidad brusca, áspera, brutal, tendrá menos influencia sobre él; la esencia de las cosas podrá por él ser mejor aprisionada. Pero, por otro lado, a medida que el espíritu propio, la esencia de su personalidad vive más aislada del mundo exterior, del trato de las gentes, el miedo a perderse a sí mismo, a perder su personalidad, va siendo más profundo, más intenso. Sí, el mundo externo, la realidad, puede robarnos nuestra personalidad; puede llegar un momento en que, ante las cuartillas, no sintamos ya aquella divina emoción que sentíamos antes; no se dará este hecho doloroso de pronto; se producirá poco a poco. ¿Por qué hoy hemos rasgado una cuartilla, y después otra, y luego otra? ¿No escribíamos antes de corrido, alegre y voluptuosamente? ¿Somos nosotros mismos quienes escribimos ahora, o es otro distinto de nosotros?

En la aprensión, en el miedo del poeta, el factor del determinismo material es lo de menos; él sabe, sí, que el espíritu está influido por la materia. Pero existe para él otro mundo más alto, más sutil, de relaciones entre las cosas. No entra el poeta en análisis filosóficos, científicos, de estos fenómenos extraños. Lo esencial es que él percibe cada día, cada hora, cada minuto, que la realidad, la materia, la tosquedad del trato humano, las palabras rudas de amigos y conocidos, los gestos violentos, entran ahora en su espíritu con más fuerza que antes. Y enran con más fuerza, con más ímpetu, porque su sensibilidad, con el continuado laborar, con el constante hábito de las cuartillas, es más aguda, más terriblemente aguda, que antes. Y él percibe claramente, dándose cuenta del hecho, como un enfermo que se diese cuenta de su enfermedad y de su fin próximo; él percibe con claridad que, al tener la entrada libre en su ser la rudeza, la grosería, la violencia ambiente, será difícil, cada vez más difícil, la permanencia en él de lo fino, lo selecto, lo delicado. En suma, su personalidad se irá perdiendo. Ya no será el mismo que era antes. Lo que hacía su persona precisamente lo ha perdido. Por ser más sutil, más sensible, más delicado que los demás, va a tener una penalidad, un castigo que no tienen los demás. La realidad externa, brusca, gruesa, ruda, entrará en esta personalidad, debilitada por la meditación, con más fuerza que en otras.

Y el poeta siente un miedo terrible, angustioso. Y para evitar el mal inevitable, restringe más el círculo de su vida, se encierra más en sí mismo, hace su soledad más densa. Y este remedio que él busca se vuelve contra él. Pero ¿podía este ser sensitivo, mórbido, hacer otra cosa? Si se lo propusiera, ¿podría volver de pronto, como recurso heroico, al estrépito, a la vorágine ruidosa, al comercio frívolo y brutal de los humanos?

No, no podría; para él no hay ya esperanzas; no tiene más remedio el poeta que ir, cada día más, hundiéndose en la soledad, huyendo de las cosas, tratando de evitar heroicamente, con esfuerzos íntimos y trágicos, este posesionarse de su espíritu que la realidad exterior intenta.

Y éste es uno de los aspectos de la tragedia de los grandes poetas.


Extraído del libro "ANDANDO Y PENSANDO (NOTAS DE UN TRANSEÚNTE) 1929" Capítulo XX "Los poetas"

22 septiembre, 2009

LA POESÍA: EXPLOSIÓN DEL SER POR DEBAJO DEL LENGUAJE Roberto Juarroz

Vivo el poema como una explosión del ser por debajo del lenguaje. Descubro aquí cuatro elementos básicos: explosión, ser, lenguaje y debajo. Podríamos acercarnos a ellos diciendo lo anterior de otro modo: el poema es la expansión abrupta de una realidad fundamental que se genera a través de las posibilidades subyacentes de la expresión verbal y no sólo por medio de la su capacidad significativa inmediata. [...]

Me apasiona la fuerte humanidad de una búsqueda de esta clase, su desafío a las normas y los estereotipos, la densidad de nivel donde se gesta la lucha por la expresión, la intensidad del buceo en las zonas más olvidadas y sin embargo más vivas de lo real, la simbiosis profunda de todas las proyecciones simbolizadoras, la paradójica complementariedad y hasta sincronicidad de lo espontáneo y lo reflexivo, lo dicho y lo no dicho, la victoria y el fracaso, lo esperado y lo inesperado, lo posible y lo imposible, lo uno y lo otro.

Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.

En el corazón de mi poesía está la creencia en que el pensamiento es más concreto que todo el resto de la materia del mundo. Por eso, en el corazón de mi poesía hay también un rostro.

Toda vida es sólo un amago, el anuncio o comienzo de un gesto. También la poesía es un amago, pero su ademán permanece, como si fuera algo más. El hombre y su lenguaje empujando implacablemente sus límites, desvestidos de todo cuanto no sea límite, desvistiéndose de aquello que ahora lo es. Suprema afirmación, es también lo más cercano a la suprema negación. La grandeza concreta de la poesía, como la de la vida, consiste en no estar hecha. Un salto siempre más allá, el salto que nos hace posibles.



Nota de Ángel Ros: Este texto fue publicado como prólogo a Poèsie verticale (Recontre, Lausanne, 1967). Puesto que se trata del prólogo a una antología bilingüe, se publicó ahí solamente en su versión francesa. La versión en lengua española apareció en la revista Actual (año. 1, n. 2, Universidad de los Andes, Mérida, mayo-agosto de 1988, pp. 121-123), como complemento de un artículo de Ludovico Silva, “Decir de lo indecible: poesía vertical de Roberto Juarroz”, luego reproducido en Roberto Juarroz: Poesía y creación. Diálogos con Guillermo Boido (Carlos Lohlé, Buenos Aires, 1980), de donde he tomado estos fragmentos (el título que aparece aquí es mío).

PÁGINA DE HOMENAJE A
ROBERTO JUARROZ
www.robertojuarroz.com

03 septiembre, 2009

"El camino no elegido" de Robert Frost y la conciencia del cambio como actitud filosófica

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.




La conciencia del cambio como actitud filosófica

Por Gonzalo Valdivia Dávila, en 2 de Diciembre de 2008

Robert Frost (1874-1963) es un poeta modernista norteamericano que tuvo presente la filosofía y la sencillez en su poesía. Frost busca expresar verdades inmutables en su poema El camino no elegido, ya que está reflexionando sobre las leyes del cambio en la naturaleza. Este poema sigue el postulado de Heráclito de Efeso de que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque este cambia y sus aguas están en movimiento. Además quien regresa del río también cambia por esta ley inmutable.

El poeta pasea en el bosque, tiene la opción de escoger dos caminos en una bifurcación de la senda. Elige el menos transitado, pero piensa en las posibilidades que le hubiera deparado tomar el camino no elegido. Es conciente de la diferencia, de que esta elección se perpetúa hasta la eternidad en causalidades muy sutiles que no afectan mayormente el devenir de las cosas pero que sí son captadas por su sensibilidad. El poeta concluye que habría tomado cualquier camino, pues se veían similares esa mañana.

La influencia de Heráclito: Heráclito postuló la ley del cambio, planteó un relativismo en el espacio que consideró sujeto a influencias mínimas de una serie de decisiones que interactúan entre sí y producen efectos de toda dimensión. Robert Frost tuvo que elegir en su vida dejar el camino de la abogacía en 1899, por motivos de salud; esta elección le valió volverse poeta y conocer amigos escritores de renombre como Ezra Pound. La vida para el poeta es una toma de decisiones que repercuten a la larga.

Frost piensa que el camino descartado podrá tomarlo otro día, el camino que toma es tupido, requería uso, es como si el se sintiera destinado a hollarlo para actualizarlo como camino en el universo. En un momento se siente tentado a caminar hacia atrás para regresar al camino desechado, pero eso habría sido un esfuerzo inútil en una vida que de todas maneras le impone decidir.
Si todo cambia, el camino que no usó hoy también cambiará mañana, pero estará en el mismo lugar que el identifica y reconoce parte de su experiencia vital. Esta ley del cambio de Heráclito tiene que ver con la ley del efecto mariposa, de la posibilidad de consecuencias impensadas en un proceso minucioso de causalidad. Se piensa en el constante fluir de los elementos del cosmos, donde la permanencia es una ilusión y las acciones que tomamos condicionan nuestro fluir hacia algo último.

La responsabilidad de la elección: Todos los días tenemos que decidir entre lo bueno y lo incorrecto. Las consecuencias de nuestros actos son nuestra responsabilidad, la marcha atrás es un desperdicio de energía, por eso se necesita ponderar las decisiones trascendentales. Con todo respeto por la carrera de Derecho, yo también la dejé para ser literato y egresar en ella, las mieses recogidas por mi verdadera profesión hacen imposible que me arrepienta de mi decisión.
Un camino de vida responde a nuestra verdadera esencia, a nuestro ethos, nuestra razón de ser, nuestro modus vivendi y modus operandi. Una elección forzada o contraria a nuestra naturaleza y personalidad es una negación de nuestro yo. Las elecciones importantes deben ser pensadas, sin embargo las decisiones banales como elegir un camino por el cual transitar como acción rutinaria son momentos que nos permiten libertad y espontaneidad para escapar de la rutina.
Sólo cuando el camino es trascendente, no hay forma de dar marcha atrás sin haber experimentado un cambio. La vida es un acumular experiencias y conocimientos, de modo que el rol que una persona siguió en su etapa formativa podrá ser abandonado y cambiado pero siempre condicionará el ethos por la suma de puntos de vista y papeles desplegados en la trayectoria vital. El cambio es un sistema para acrecentar variables, acumular puntos de vista y análisis y modos de proceder.

La elección del camino más difícil: Frost eligió en su vida el camino del arte, mucho más arduo y menos recorrido por el común de la gente. El ya sabía como era el derecho en tanto carrera, ya no lo continúo otro día aunque sabía que era predecible. “Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante”, hubiera prefigurado su vida con facilidad de continuar para abogado; mientras lo que siguió en la literatura era difícil de vislumbrar, pues el futuro implica constante movimiento.
Las recompensas de la literatura no están en el éxito comercial, ni en ganar litigios, lo único que se vence es la tendencia a emplear el lenguaje común para hacerse dueño de un hablar elevado. La conciencia de seguir el camino del arte no supone el desprecio hacia otras profesiones, pero sí la certeza de estar en el oficio que impone más azares y sacrificios para recoger el fruto de la producción literaria. En las letras no todo es el reconocimiento público, es gratificante sí, pero consecuencia del camino elegido.
Frost está en un bosque cuando se bifurca su camino, está recordando su juventud ante la disyuntiva que se le planteó entre las leyes y las letras. El bosque es el espacio ideal para el arte, se lo puede transitar con un leve estado de conciencia, o se puede penetrar en sus caminos ignotos para profundizar en su misterio. El camino no elegido será un simple recuerdo de lo que pudo ser y no se realizó, guardándolo como referente de evocación para su poesía.
Conclusión: Frost poetiza sobre las decisiones trascendentes de la vida, ocultas bajo la aparente cotidianeidad, pero que repercuten en nuestro destino, condicionando nuestro ethos o ayudándonos a potenciarlo. El arte es la más significativa decisión, pues se asume el gozo estético y también el sacrificio que requiere el dominio de la técnica, la asimilación de un lenguaje depurado, la dedicación a aprender misterios trascendentes para luego comunicarlos, el arte difícilmente tiene marcha atrás.

La decisión del poeta de seguir el camino del arte implica una conciencia de la realidad circundante, su pasado, presente y futuro con todas sus potencialidades de expresión, ya que está atento al cambio en la naturaleza, en su ethos y en el arte que ha venido dominando a costa de innumerables sacrificios y vuelcos en la vida.

03 agosto, 2009

The excursion - Prospecto, de William Wordsworth

La excursión

Prospecto

«Cuando medito a solas en el hombre,
en la naturaleza, en esta vida,
veo alzarse ante mí series de imágenes
que acompaña un resquicio de delicia
pura, sin mezcla de tristeza. Y soy
consciente de afectuosos pensamientos
y de gratos recuerdos que sosiegan
el alma que desea sopesar
el bien y el mal en nuestra condición.
A estas emociones -sobrevengan
por una circunstancia sólo externa
o de un impulso propio del espíritu-
quisiera dedicar copiosos versos.
Verdad, amor, belleza o esperanza,
miedo o nostalgia por la fe domados,
palabras de consuelo en la tristeza,
fuerza moral, poder del intelecto,
alegría esparcida por el mundo,
espíritu del hombre que mantiene
su ascético retiro, solamente
sujeto a la conciencia y a la ley
suprema de aquel Ser que todo rige,
esto canto. ¡Que encuentre mi auditorio!»

Así rezaba el bardo en su sagrado
arrobamiento. «¡Urania, necesito
la guía de una musa, si es que hay tales
y la tierra o el alto cielo habitan!
Porque he de fatigar oscuras simas,
hollar profundidades y otros mundos
para los que el Azul no es más que un velo.
Ningún terror o fuerza indescriptible
que haya cobrado jamás una forma,
el mismo Yahvé, su trueno y sus ángeles
canoros en los tronos del Empíreo,
ninguno temo. Ni siquiera el Caos
ni el más oscuro pozo del Erebo
ni el vacío insondable que los sueños
escrutan, me provoca este temor
que cae sobre nosotros al volvernos
hacia el alma del hombre, mi obsesión
y región principal de este mi canto.
La belleza -presencia de la tierra
que supera las más hermosas formas
que el arte haya compuesto con materias
terrenales- vigila mi trayecto,
prepara el campamento mientras ando
y me sigue de cerca. Paraísos,
Campos Elíseos que en el Atlántico
se buscaban antaño ¿por qué deben
ser sólo crónica de un mundo extinto
o una mera ficción, jamás reales?
Porque cuando el intelecto del hombre
Desposa este universo de hermosura
con amor y pasión, los halla como
un hecho cotidiano cualquier día.
Antes de la hora definitiva
cantaré solitario la alegría
de este gran desposorio y, con palabras
que tan sólo refieren lo que somos,
despertaré al sensual del mortal sueño
y al vacuo y vanidoso propondré
nobles empresas, mientras mi voz canta
con qué delicadeza el alma humana
(quizá también las mismas facultades
de la especie en conjunto) se conforma
a este mundo exterior; y al mismo tiempo
-tema éste olvidado por los hombres-
cómo el mundo se adecua al alma humana.
También he de cantar la creación
-no merece otro nombre- que esta unión
puede alcanzar: es éste mi argumento.
Con estos mis propósitos, si a veces
me vuelvo hacia otra parte -con las tribus
y pueblos de los hombres, donde abundan
recíprocas pasiones de locura,
oigo a la Humanidad cantar su angustia
en los campos, o rumio la tormenta
del dolor, refugiado ya por siempre
en la ciudad- que suenen estos versos
ante oídos benévolos y yo
no sea despreciado ni abatido.
¡Desciende, aire profético que inspiras
al alma con la voz del universo,
soñando el porvenir, y que posees
un templo en los henchidos corazones
de los grandes poetas! Vierte en mí
el don de la visión y que mi canto
brille con la virtud en su lugar,
derramando benéfica influencia
segura de sí misma y siempre a salvo
del efecto fatal que nos envían,
desde el mundo inferior, las mutaciones
que acechan a lo humano. Y si con esto
mezclo asuntos más bajos (el objeto
contemplado y la mente que contempla,
el qué y el quién, el hombre transitorio
que tuvo esa visión, el cuándo, el dónde
y cómo fue su vida) no habrá sido
en vano esta tarea. Si este tema
roza objetos más altos -¡pavoroso
Poder cuyo favor es la semilla
de la iluminación!- que mi existencia
sea imagen de un tiempo más perfecto,
maneras más sencillas, más juiciosos
deseos. Nutre mi alma en libertad
y puros pensamientos: sea entonces
tu amor mi guía, alivio y esperanza.


Versión de Gabriel Insausti

30 julio, 2009

W. H. Auden - OTRO TIEMPO (dos poemas)

CAPITAL

Barrio de placer donde los ricos están siempre esperando,
esperando costosamente que ocurran los milagros,
restaurante de luz tenue donde los amantes se comen el uno al otro,
café en que los exiliados constituyen un pueblo malicioso:

Con tu encanto y tu aparato has abolido
la severidad del invierno y el impulso de la primavera;
lejos de tus luces el agraviado padre punitivo,
la mediocridad de la simple obediencia es aquí evidente.

Y así con tus orquestas y miradas, en seguida nos entregas
a la fe en nuestras fuerzas infinitas; y el inocente
pecador que no cumple cae pronto
víctima de las invisibles furias de su corazón.

En calles sin luz escondes lo espantoso;
fábricas en que las vidas son hechas para uso temporal
como collares o sillas; cuartos en que los solitarios,
lentamente y a golpes, son moldeados hasta formas casuales.

Pero el cielo que iluminas, tu resplandor, es visible desde lejos
en el oscuro campo, enorme y frío,
en donde, insinuando lo prohibido como un tío malévolo,
noche tras noche atraes a los hijos del campesino.


EL NOVELISTA

Metido en su talento -un uniforme-
se sabe siempre el rango del poeta:
nos pueden asombrar como tormentas,
o vivir solos, o morir tan jóvenes.

Arrasan como húsares; pero él
lucha contra su don pueril y aprende
a ser poco atractivo, arduo, ése
a quien la gente ni se gire a ver.

Pues su objetivo mínimo le exige
que llegue al mayor tedio y se someta,
entre otros, al mal común de amores.

Justo entre justos, vil entre los viles,
en su débil persona él acarrea
sordamente los males de los hombres.


Extraídos de OTRO TIEMPO W. H. Auden Versión y prólogo de Álvaro García. Editorial PRE-TEXTOS Colección "La cruz del sur"

OTRO TIEMPO, publicado en 1940, es un libro de transición entre las dos etapas del poeta, que aquí implica su verso en un orden verbal contra las tiranías, políticas o no. Desde una convicción de que la poesía no puede cambiar las cosas, expresada en el intenso poema "En memoria de W. B. Yeats", este libro presta irónica voz a los fascismos y canción sin ironía a los perseguidos por Hitler -como su amigo el dramaturgo Ernst Toller, que se suicidó una vez a salvo, en el exilio- y a todo el dolor humano de un tiempo que, al cabo de medio siglo, no es tan otro como querríamos. Una impecable técnica, que es algo más que métrica, y una transparencia en la que no se habla de un hombre, sino del hombre, hacen de OTRO TIEMPO un libro brillante y necesario, clásico por vivo y, en suma, magistral.

W. H. Auden (York, 1907 - Viena, 1973) es, sin duda, uno de los mayores poetas del siglo XX. Tanto en su etapa inglesa, izquierdista y de poemas vigorosos, claros, breves y llenos de encanto, como en una segunda, estadounidense, en la que amplía el poema en extensión y en pensamiento o miras religiosas -dos etapas que tienen en común la elegancia de su técnica y el frecuente sentido del humor-, Auden fue un renovador de la poesía en inglés, a la que aporta versatilidad, lenguaje coloquial y estilo "mandarín", perplejidad y certeza, naturaleza y reflexión urbana.

21 enero, 2009

Prólogo de "CARMEN Y LOS ÁNGELES"


Hay versos que se gestan en las bibliotecas, entre aburridas clases de Literatura y almuerzos vespertinos o en la monotonía de una inexcusable jornada laboral completa. Son, por lo general, disquisiciones teóricas envueltas en rígidas formas, cantos razonados que de antemano pretenden un objetivo para con el lector, intenciones trabajadas para un determinado fin literario. No se adivina una lucha al otro lado, una fuerza situada en un tiempo irremediable y en un espacio hostil, el latir de esa voz en el poema lírico con sus anhelos, pasiones y miserias.

Existe, sin embargo, otro tipo de poesía que se gesta detrás de los escenarios y de los viajes, de los besos de mujeres que impulsan a la búsqueda del fuego o en el profundo anhelo irremplazable de un ideal que huye. En ese sentido, bebe a partes iguales de los juglares y del condenado silencio que la existencia en ocasiones nos propina. Son poemas extraídos de las profundidades de la acción, de esos discretos pozos situados de forma inconsciente en cada movimiento de la voluntad y del deseo. Ese tipo de poesía electrizante y un tanto encriptada es la que aparece en “Carmen y los ángeles”, un conjunto de poemas hecho a sí mismo en la interiorización de un mundo personal que corresponde al de su propio autor.

Aquí encontramos la voz desencadenada de una existencia cuyas pulsiones se han ido erosionando por los acontecimientos de una realidad material insípida, obligado a refugiarse en un lirismo nostálgico y desenfrenado el tema central del amor en ocasiones correspondido no encuentra con todo puerto en lo esencial de su anhelo primigenio, una imposible vuelta a las raíces se convierte en la obsesión de una poesía que suena con reminiscencias del romanticismo más puro, hilando con un lenguaje elevado y cierto refinamiento formal poco usual hoy en día.

Carmen (y los ángeles) como icono de esa esencia virgen, raíz a la que aspira el poeta de forma permanente en su insaciable búsqueda que se extiende desde la pulsión sonora del rockabilly - siempre presente en la vida de nuestro autor- hasta la silenciosa criba de emociones desbocadas que aterrizan en esta singular obra.



José Antonio Pamies

16 enero, 2009

un poco de teoría antes de seguir

"En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa (pues sería posible versificar las obras de Heródoto, y no serían menos historia en verso que en prosa); la diferencia está en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder" Aristóteles

"Junto a la experiencia de la filosofia, la del arte representa el más claro imperativo de que la conciencia científica reconozca sus límites" Gadamer

"Todo en la obra es significante, susceptible de significar. El libro es un mundo y el crítico experimenta ante este mundo la misma sensación que el escritor ante el mundo real. La crítica es una lectura profunda, participa de la interpretación, pero lo que descubre en la obra no es un significado, sino solamente cadenas de símbolos, homologías de relaciones: el "sentido" de la obra no es finalmente más que una floración de los símbolos que constituyen la misma. La crítica únicamente toma conciencia de sus límites: no puede pretender ni descubrir una verdad, ni agotar los significados de la obra" Barthes

"La interpretación desarticula en piezas sueltas lo que en su sentido originario está enigmáticamente unido. El misterio que flota en toda manifestación lírica no puede ser jamás revelado por la interpretación. Pues lo que es único reviste tal grado de intimidad que permanece siempre inaccesible al espíritu dotado de la mayor sagacidad. Lo mismo que un rostro es siempre más elocuente que cualquier estudio fisiognómico, y un alma es siempre más profunda que todo intento de esclarecimiento psicológico" Emil Staiger

"Tal es la virtud de la poesía: revelar el ser de la existencia no como algo pensado en general, sino como algo que se ha vivido una única vez; no como una cosa en la que se medita abstractamente, sino como ser concretamente contemplado."
Pfeiffer

"Aunque la experiencia verbal es común a los poetas de todas las épocas, desde el romanticismo se convierte en lo que llamamos conciencia poética: una actitud que no conoció la tradición. La poesía moderna es inseparable de la crítica del lenguaje, que, a su vez, es la forma más radical y virulenta de la crítica de la realidad. El poema no tiene objeto o referencia exterior; la referencia de una palabra es otra palabra." Octavio Paz

"Actualmente estoy dispuesto a admitir... que la lírica antigua y la moderna... tienen, con todo, algo en común: el que, en ambos casos, la expectativa no se dirige al reconocimiento de una realidad representada y que se conoce o se ha vivido, sino a la manifestación de aquello que es diferente al mundo de nuestra experiencia cotidiana". Jauss


NEW CRITICISM

(algunos apuntes valiosos de esta corriente anglosajona)

Rechazo de la crítica contemporánea y la erudición histórica académica como fin último de la investigación literaria, concepción orgánica del poema (no hay una tajante separación entre forma y contenido), enfoque inmanente en el análisis (close reading) prescindiendo de los elementos exteriores (ilusiones de la crítica extrínseca)

4 ilusiones
de la crítica extrínseca de las que prescindir:

- ilusión genética, que confunde el poema con sus orígenes psicológicos en un autor, consiste en interesarse por el "querer decir" (intentional fallacy)
- la ilusión orientada a la comprensión de la psicología del lector en el proceso receptor (affective fallacy)
- la ilusión de la expresividad de la forma, que piensa en una dependencia mimética del poema respecto de un objeto o una experiencia, que sería reflejada en la forma del poema.
-por último, es ilusorio también pensar en el poema como cauce para la transmisión de una doctrina (fallacy of communication)

Actitud común:

"El poema significaba lo que significaba, independientemente de las intenciones del poeta y de los sentimientos subjetivos que suscite en el lector"

15 diciembre, 2008

El manifiesto desastre





El manifiesto desastre

1. "Dry Martini, S.A."
2. "Detener el tiempo"
3. "Junior suite"
4. "Lole y Bolan (un amor teórico)"
5. "El tercer día"
6. "Nuevas mañanas" (Guy Clark)
7. "Crujidos"
8. "Mondúber"
9. "Un desastre manifiesto"
10. "En lugar del amor"
11. "Morir o matar"


Para mí no es el mejor trabajo de Nacho Vegas, muy irregular, hay canciones con estilos diferentes lo que le hace perder en conjunto. Pero contiene dos o tres canciones brutales, de esas que no puedes parar de oír descubriendo malditas coincidencias y significados.

"2. Detener el tiempo" solo acústica 4 acordes y voz, tácito guiño dylaniano que se vuelve expreso en un momento de la letra que resume la canción "Y crecí tratando en vano de desentrañar todo lo que el miedo esconde y yo me hundía en el BLONDE ON BLONDE haciendo que los días me duraran mucho más".

"5. El tercer día" gran canción con final apoteósico, reulta que NV también sabe gritar.

"7. Crujidos." Placer sonoro y lírico, in crescendo. El diamante del disco.

"11. Morir o matar." El broche de oro, de incalculable valor. Amor-terror, alguien mata y alguien muere siempre, crear implica destruir algo viejo, amar también quiere decir joder o que te jodan, morir o matar. Juego comparativo en ese sentido con tintes dramáticos. La escena del chute y la llamada, qué maneras más descarnadamente desesperadas. Se te queda grabado como una película o como si lo hubieses vivido. Nacho Vegas en estado puro, el puto amo de los dramas anónimos y de las historias de perdedores hechas canción.

Quizá un disco con canciones así excluivamente no llegaría tanto a la mayor parte del público. Sobre todo porque mucho despistado sólo conoce a NV por sus últimos discos en colaboración con Bunbury y otro con Cristina Rosenvinge, los más malos de su carrera obviamente. En este hay una especie de rock cabaret "Lole y Bolan (un amor teórico)" en esa línea en el que vuelve a colaborar la rubia y que para mi gusto queda postizo y de lo peor del disco. Se nota en canciones como esas qué es lo que persiguen, quedan muy mal junto a maravillas como las que he ido desgranando un poco.

09 noviembre, 2008

Nick Drake: el hombre que volvió de la muerte




POR RODRIGO FRESAN


Pocas cosas más terribles y fascinantes que el éxito póstumo de un fracasado: la idea de que se puede volver de la tumba a recoger los laureles negados en vida –una forma de resurrección donde la presencia de la obra suple a la ausencia del cuerpo–; la noción de que el ama puede ser, después de todo, unos cuadros, unos libros, unas canciones, unas películas. La cosa se vuelve todavía más seductora si el perdedor de entonces y triunfador de ahora decidió separar los tantos con el violento tajo de un suicidio (pensar en los girasoles de Vincent Van Gogh, en La conjura de los necios de John Kennedy Toole). Y, mejor todavía, si el cadáver que se deja es joven y buen mozo. Así era Nick Drake: fracasado, lleno de pastillas y de una belleza melancólica. Un gerente de marketing no lo hubiera hecho mejor. En vida, Drake no vendía nada. Ahora es parte de una religión y vende mucho: de hecho, una de sus canciones es utilizada para vender automóviles en uno de los avisos más exitosos de los últimos. La vida te da sorpresas. La muerte, también. A continuación, una pequeña enciclopedia desordenada para entender un fenómeno, uno de los más interesantes Expedientes X de la música popular contemporánea.

DRAKE, NICK Una especie de Tanguito con talento. Mucho talento. La excelente biografía de Patrick Humphries –titulada, precisamente, Nick Drake: The Biography, y publicada por Bloomsbury en 1997) dice que Nicholas Rodney Drake nació el 19 de junio de 1948 en Rangún (Birmania) y murió el 25 de noviembre de 1974 en Tanworth (Inglaterra), de una poderosa sobredosis de un poderoso antidepresivo: Amitriptyline. Algunos dicen que se trató de un trágico accidente, que la prueba está en que no dejó un mensaje de despedida y que más de una vez se reconoció demasiado cobarde como para quitarse la vida. En cualquier caso, chico bastante rico con tristeza. Mucha tristeza.

LA OBRA Tres discos en vida: Five Leaves Left (1969), Bryter Layter (1970) y Pink Moon (1972). Los tres son muy parecidos y muy diferentes y, a su manera, cuentan una historia. El primero está compuesto por canciones folk con exquisitos arreglos de cuerdas que narran diferentes postales, como fotos o acuarelas. El segundo –para muchos su obra maestra– opta por una aproximación más jazzy y supuestamente comercial: como si la idea fuese que la melancolía sonara por lo menos un poquito más alegre. El tercero es un grito desesperado. A eso se agrega la publicación póstuma de los demos de Time of No Reply. Los cuatro discos de Drake fueron reunidos dentro en la caja Fruit Tree, primero en 1979 y después en 1986. Hay, además, un par de buenas antologías que funcionan como introducción a la materia. También hay álbumes homenaje, rarezas (un tal Reg Dwight, más tarde conocido como Elton John, grabó un acetato limitadísimo, cien copias, con covers de Nick Drake), hay rumores de nuevos temas recientemente encontrados, hay ganas de relanzar toda la obra, hay una chica (hay miles de chicas) que escucha estas canciones y llora y susurra: “Oh, Nick... Oh, Nick...”. Para saber por qué, oír uno de los temas de Drake, titulado “Black Eyed Dog” (una perfecta y terrible revisitación del “Hellhound on my Trail” de Robert Johnson) y sentir cómo baja la temperatura de la habitación, del país, del planeta.

LA MÚSICA Más cercanas a la chanson francesa que a cualquier otra cosa (Nick Drake era fanático de todo lo francés, desde el simbolismo hasta los cantantes: Trenet, Greco, Aznavour, Brel, Piaf, Brassens). Mezcla de folk y blues con humo existencialista. Letras que hacen comulgar la riqueza de William Blake con la economía de los haikus. El biógrafo Patrick Humphries la define –con precisión– como “congelada en su inmadurez” y, al mismo tiempo, como de una modernidad atemporal. Los más duros aseguran que se trata de música perfecta para levantar chicas, o para dejarlas caer. Los más sensibles las entienden como canciones para sufrir disfrutando, o disfrutar sufriendo. Lo cierto es que se trata de música quieta para una época movediza: 1969-1972. Psicodelia y Revolución. En este contexto, la obra de Nick Drake aparece como distante, ajena, ermitaña, inalcanzable. Tal vez por eso casi nadie le llevó el apunte en su momento. Nick Drake no sabía hablar por teléfono, pero le encantaba escuchar música con audífonos. Murió sin conocer el walkman. Alguien escribió que cuanto más se lo escucha a Nick Drake, más se duda de su existencia.
LA VOZ Inconfundible y única. EL INSTRUMENTO Gran guitarrista. Más personal que virtuoso. LA TIMIDEZ Crónica. No se le conocen novias serias; su breve affaire con la chanteuse Françoise Hardy nunca ha quedado del todo claro. Existen recuerdos de un período feliz y hasta comunicativo durante su pasaje por los colegios de Marlborough y Fitzwilliam, en Cambridge, donde empieza a tocar guitarra. Nick Drake no se llevaba bien con las personas porque no se llevaba bien con su persona. De ahí que todas sus canciones sean para adentro. Sus amigos lo querían hasta el cansancio: hasta que se cansaron de quererlo. Dicen los pocos que estuvieron en sus pocos conciertos que casi dolía verlo y oírlo de lo mal que lo pasaba. Lo más curioso –dicen los mismos pocos– es que nunca conocieron a alguien con una necesidad tan grande de ser famoso y reconocido. Al final, ni asistía a las presentaciones de sus discos. Ponían una foto suya, tamaño natural, pegada y recortada contra un cartón. Grande. Nick Drake era muy alto.

LAS FOTOS Parte indispensable de la leyenda de Nick Drake. Fotos tan reveladoras en su espontaneidad que parecen cuidadosamente posadas. Fotos de Lobo Estepario. Nick Drake caminando por una playa con un cigarrillo en la boca. Nick Drake envuelto en una manta, de pie, en un bosque, como un shamán en picada o un Thoreau triste. Las fotos de Nick Drake tienen una cualidad parecida a las de James Dean: la captura de un instante de alguien que no va a estar mucho más tiempo por aquí y va a ser difícil sacarle más fotos. No hay Nick Drake filmado, moviéndose. La foto más célebre de ellas aparece en el interior del cuadernillo del compact-disc de Five Leaves Left y acaba de ser elegida como una de las veinticinco más importantes de la historia del rock. La sacó, la reveló Keith Morris. Ahí está Nick Drake apoyado contra una pared de ladrillos de una fábrica llamada Morgan Crucible, en Battersea. De improviso, un hombre que persigue un autobús entra en cuadro corriendo. El mensaje es tan obvio como preciso: todos corren menos Nick Drake. Nadie sabe quién es o era el hombre que sigue corriendo adentro de esa foto. Nadie apareció todavía para decir: “Era yo”.

LA SUERTE Pésima. Malísima. Los lanzamientos de sus discos en el sello Island coincidían, siempre con los de Cat Stevens, que también era de Island (ya saben a quién le fue mejor de los dos). Buenas y contadas críticas, pero mala época para ser cantautor. Competencia terrible: Bob Dylan, Leonard Cohen, Van Morrison, Paul Simon, Richard Thompson, Tim Hardin, Tim Buckley, Al Stewart, James Taylor, siguen las firmas.

PINK MOON El último disco de Nick Drake ha sido comparado con el Blood on the Tracks de Bob Dylan y el Plastic Ono Band de John Lennon. Sin ser tan importante o trascendente, comparte con ellos un aire de primalidad y confesión. Dylan y Lennon también emiten sus SOS, pero son mensajes de artistas célebres y exitosos. El SOS de Nick Drake es el pedido de socorro de un pasajero de tercera clase en el “Titanic”. Y ya se sabe: unos flotan y otros se hunden. “Pink Moon” es la canción que se ha convertido en estos días en éxito mediático gracias a un aviso de Volkswagen, que la ha llevado a los primeros puestos en el hit-parade de ventas de Amazon.com. Alguien dejó un mensaje ahí diciendo que, gracias a Nick Drake, ha dejado de pensar automáticamente en Adolf Hitler cada vez que ve un Volkswagen. La canción parece optimista, pero pocos saben que no es una especie de “Here Comes the Sun” –Nick Drake nunca fue hippie y se fue escandalizado en la mitad de Easy Rider– sino una advertencia acerca del fin del mundo por holocausto nuclear (que según Nick Drake tendría lugar en 1980): la luna rosada que sale luego de las explosiones atómicas y todo eso. Algo más: Nick Drake era fanático del primer disco de Randy Newmann y se nota.

LA CAIDA Primero lenta y después rápida. Manía persecutoria, pánico al invierno, autismo, drogas recreacionales entendidas como forma de castigo, altas y bajas, ingreso en hospital, seguir grabando –en las canciones desesperadas de Pink Moon no hay un solo poema de amor–, dejar el master de su brevísimo disco minimal en la puerta de su compañía grabadora sin avisarle a nadie. Uñas largas y pelo sucio. Drake lee El mito de Sísifo de Albert Camus. Intenta entrar al ejército, pero no. Intenta trabajar en un estudio de grabación, pero no. Intenta estudiar para programador de computadoras, pero no. Intenta comprender por qué sus discos no se venden, pero no. Vuelve vencido a la casita de los viejos. Desaparece sin que a nadie le importe. Se va a dormir una noche y no despierta al día siguiente.

EL CULTO Nick Drake se murió sin necrológicas importantes, pero en el momento justo. Nick Drake era joven y hermoso y atormentado como el poeta Chatterton en ese cuadro. Difícil –por personalidad– que, de haber seguido vivo, hubiera sido reconocido. El punk y la new wave se lo hubieran comido crudo. Pero Nick Drake muerto está más vivo que nunca porque sus seguidores lo quieren y lo necesitan muerto y perdedor, triunfante en su derrota. Alcanza con leer alguno de los mensajes que le dedican sus fans en Internet. Da un poco de miedo. Mensajes de camaradas en el espanto de no ser reconocidos. Cartitas de amor de chicas vírgenes que se guardan para él y nada más que para él. Gente un poco rara que peregrina hasta la casa de los padres de Drake y llama a su puerta y pide conocer el cuarto –la escena del crimen– y rompe en llanto y se roba algún souvenir. Según su dedicado biógrafo Patrick Humphreis, el principio del culto a Nick Drake tiene lugar el 9 de marzo de 1979, al editarse la primera versión de la caja recopilatoria/obras completas. Fruit Tree es una de las primeras cajas dedicadas a un solo artista. E inaugura la época de desenterrar lo enterrado. De descubrirlo y, en la mayoría de los casos, oírlo como si fuera la primera vez, porque es la primera vez que se lo oye. Los músicos empiezan a hablar de la música de Nick Drake: Tom Verlaine, Matt Johnson (de The The), Nick Cave, Roger Waters, Robert Smith (de The Cure), Morrisey, los U2, John Cale, los REM (el guitarrista Pete Buck afirma que él y sus muchachos armaron Automatic for the People “como si fuera un disco de Nick”). Un exigente jurado del diario londinense The Times elige los cien álbumes de música popular de la historia y Five Leaves Left ocupa el puesto 60... por encima de Thriller de Michael Jackson y The Wall de Pink Floyd. Y aparecen los continuadores del sentimiento: Beth Orton, Belle & Sebastian, Ron Sexsmith, Everything But the Girl, Luca Bloom, David Gray... Gente que, cuando canta, dice hola como si estuviera diciendo adiós. Canciones tristes. Pero, en estos casos, felices canciones tristes.

EL ARTISTA Consciente o inconscientemente, Nick Drake se quitó una vida inocurrente para que la posteridad lo librara de una muerte triste y le regalara el paraíso de las teorías múltiples y la inmortalidad in absentia. Nick Drake cada día canta mejor, aunque a nadie se le ocurriría filmar una película de su vida con Leonardo DiCaprio o alguien por el estilo. Es que su historia no es interesante. Es una historia sin la pirotecnia de Jim, Jimi, Janis, Kurt. Es una historia cuyo agravante es ser pura prehistoria. Una historia sin malos. En vida, Nick Drake contó con todo el apoyo de padres, amigos y de su sello grabador, que lo adoró hasta el final contra toda prudencia comercial y respetando siempre sus cada vez más numerosas idiosincrasias. Una historia repleta de contradicciones que tal vez hicieran una buena novela: el solitario que siempre vivió con papá y mamá, el tímido en persona y extrovertido en su música, el artista íntegro que necesitaba ser famosísimo, pero que se negaba a tocar en vivo. Patrick Humphries equipara el mito de Nick Drake al de Narciso: alguien fascinado por el propio reflejo, que reclama a segundos, a terceros esa misma e intransferible fascinación y que, al final, se ahoga en las aguas de su propia y privada leyenda. Con estos elementos –los que constituyen una leyenda que, por íntima, resulta inaccesible– el futuro de Nick Drake como icono está asegurado. Sus canciones no necesitan ninguna ayuda para perdurar. Sus canciones se defienden solas.

EL FUTURO El último número de la revista inglesa Mojo viene con un exhaustivo ensayo de Ian MacDonald donde presenta a Nick Drake como héroe de este fin de milenio. Nick Drake como líder ausente, pero ominoso de una revolución lírica contra un mundo de máquinas y electricidad. El Mesías Unplugged. Aun así, MacDonald advierte contra la tentación de “considerar un iluminado a alguien que estaba enfermo”. La grandeza de Nick Drake está en lo que hizo a pesar de su enfermedad, no en considerar sus síntomas como pruebas de genio. Médicos revisionistas del caso aseguran hoy que no era un depresivo crónico sino una persona hipersensible. Alguien que, de alguna forma, se había adelantado a su tiempo. Alguien que sabía que, luego de la Era de Acuario, vendría esto en lo que estamos metidos. Una especie de profeta predicando en el desierto de su soledad mientras todos se divierten. Un pajarraco de mal agüero. No es tan incomprensible entonces que Nick Drake esté cada vez más de moda, que cada día que pasa crezca el número de los iniciados que sintoniza con sus noches. La Organización Mundial de Salud acaba de advertir que, durante el primer cuarto de este siglo que comienza, se multiplicarán los casos de depresión e hipersensibilidad. Que mejor prepararse para ese momento en que nadie va a tener ganas de salir de la cama y Nick Drake –finalmente, más vale tarde que nunca, para siempre– será número uno en la lista de Billboard.



07 noviembre, 2008

Anhelo caníbal

Fuimos caníbales, pudimos sentir
el placer de morder un corazón caliente
y nos dejamos devorar el alma
en carne viva.

Anhelamos hoy desenterrar los huesos,
rescatar la esencia del golpe
que hizo de nosotros animales.

Y entre las ruinas buscamos
el tuétano, la médula sangrante
que pueda resucitar a la bestia.

20 octubre, 2008

Raymond Carver y la oscura fuerza de lo cotidiano




Raymond Carver, uno de los mejores escritores de relatos estadounidenses.
“La genialidad no está en la historia que narra, sino en cómo la narra”

Ya iba siendo hora de dedicarle un pequeño espacio a este genio del relato breve. Vamos allá.

Raymond Carver es considerado uno de los mejores cuentistas estadounidenses. Murió de cáncer de pulmón, en 1988, a los 50 años. Este escritor construyó mundos literarios que describen el Estados Unidos profundo, la vida del obrero, del humilde, del núcleo familiar de clase baja, con sus secretos, tensiones y angustias inconscientes.

Las escenas que narra Carver pueden tener como música de fondo la de Tom Waits. Hay un parentesco en el tono, cierta sordidez en la vida de seres desangelados que son el opuesto al sueño americano, o, en realidad, su cara más común. Las historias de Carver tomaron vida en el cine a través de la película Shortcuts ("Vidas cruzadas") , dirigida por Robert Altman

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, la primera colección de relatos de Carver apareció en 1976. Al año siguiente el título fue colocado en la colección de Best American Short Stories (mejores relatos cortos americanos). Se cumplieron ya 30 años de esta distinción, que puso a Carver en el camino de los grandes cuentistas estadounidenses del siglo XX.


»Polaroid de vidas ordinarias

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? es el primer libro de relatos de Raymond Carver (1939 – 1988), escritor norteamericano que desarrolló un estilo literario muy personal, tanto en la forma como en el contenido. En la forma fue un escritor sencillo, abocado a la economía del lenguaje y las palabras (parte de la crítica especializada denominó su estilo como minimalista), construyendo narraciones lineales de tono apagado y con finales simples.

Cada uno de sus relatos parece un fotograma de la realidad ordinaria, un instante que una polaroid captó desinteresadamente. El contenido acompaña este sentido. Retratadas en esas fugaces diapositivas aparecen historias corrientes, de personajes corrientes, que se encuentran inmersos en un mundo trivial, rodeados por ambientes grisáceos y sofocantes.

Pero la trivialidad en Carver no es más que el momento de la historia que selecciona para narrar, momentos ordinarios y efímeros de la vida de cualquier ser humano promedio: marido y mujer discuten sobre que ella está pasada en kilos, él se obsesiona con las dietas, ella no las puede cumplir, él está desempleado, ella trabaja de camarera en un bar. Fin de la historia.


Radiografías cotidianas plagadas de tensión y significado

La genialidad de Carver no está en la historia que narra, sino en cómo la narra. Tiene un enorme talento para reconstruir situaciones comunes con aguda verosimilitud, y demostrar, entre líneas, lo trascendental de esas situaciones. Con lo que no dice, con escenas mundanas y personajes comunes construye un todo. Es como una sinécdoque de la vida. Una televisión, dos personajes y un diálogo sencillo logran conectar con un universo más amplio: la vida de personajes de clase media y trabajadora norteamericana, desencantados, inmóviles, disparados hacia el lector a través de la visión escéptica de un autor eficaz y talentoso.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? es un muy buen libro de relatos. La lectura es rápida y entretenida. No hay que buscar grandes historias. Mejor es deleitarse con la perspicacia de Carver para contar historias simples, con trasfondos densos y llenos de tensión.

Si eres de los que aborrece los libros largos en los que tienes que esperar a la mitad para que empiece a engancharte y nunca has leído un relato de Ray Carver (no será por tiempo) ya no tienes excusa, la experiencia merece la pena.



Algunos de sus libros de relatos:

Si me necesitas, llámame 2000 Todos nosotros 1996 Vidas cruzadas 1993 Sin heroismos, por favor 1992 Tres rosas amarillas 1988 Bajo una luz marina 1986 Un sendero nuevo a la cascada 1985 Catedral 1983 De qué hablamos cuando hablamos de amor 1981 ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? 1976


Y uno de sus poemas más conocidos:

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.


09 octubre, 2008

Ezra Pound y la represión democrática



Ezra Pound y la represión democrática

"Simplemente quiero una nueva civilización". Ezra Pound

Uno de los casos más dramáticos de la represión de la democracia contra la cultura es el de Ezra Loomis Pound (Idaho 1885 - Venecia 1972). En una de sus famosas obras "Jefferson and/or Mussolini", elogia a Benito Mussolini y se pone decididamente de su lado por considerar que el fascismo es la única posibilidad de vencer a la Banca Internacional y a los banqueros judíos. "La usura es el cáncer del mundo, sólo el bisturí del Fascismo puede extirparla de la vida de las naciones", escribe en 1929. Atacando duramente lo que él llama "la usocracia demoliberal", afirma: "Es la tarea de esta generación hacer lo que no han hecho los primeros demócratas. El sistema corporativo, que concede al pueblo poderes en relación con su trabajo y vocación, le proporciona medios para protegerse eternamente contra las potestades del dinero".

Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, Pound no duda en atribuir la culpabilidad a la Finanza Internacional, que es la que ha provocado el desastre. Así afirma: "Esta guerra no ha nacido de un capricho de Hitler o Mussolini. Esta guerra forma parte de la guerra milenaria entre usureros y trabajadores, entre la usocracia y todos lo que hacen una jornada de trabajo honrado con el brazo o con el intelecto".

Realiza un programa en Radio Roma durante la Segunda Guerra Mundial, donde ataca duramente a la usura y a la Finanza Internacional, y declara entre otras cosas: "La libertad de prensa se ha convertido en una farsa, pues todo el mundo sabe que la prensa está controlada, sino por los propietarios titulares, por lo menos por los anunciantes. La libre expresión bajo las condiciones modernas se convierte en una burla si no se incluye el derecho de libre expresión a través de la radio".

Como dándole la razón a estas declaraciones, el 5 de mayo de 1945, Pound era detenido por soldados americanos y llevado a un Centro Disciplinario de Entrenamiento de Pisa. No sabía que iba a tener que demostrar hasta la saciedad, con hechos, su propia frase: "Si un hombre no está preparado a correr riesgos por sus opiniones, es porque o bien sus opiniones no valen nada, o él no vale nada". Fue metido en una jaula de hierro (en los cantares la llama "la jaula del gorila"), en una linea de jaulas en que se guardaban a los condenados a muerte. El sol y la lluvia le daban encima y de noche poderosos reflectores le impedían conciliar el sueño. A las tres semanas de semejante tratamiento, Ezra Pound tuvo que ser trasladado a la zona médica.

Luego de seis meses es llevado a los Estados Unidos y encerrado en un "Instituto Psiquiatrico". Es liberado en 1958, luego de una cruel reclusión sin haber tenido jamás un juicio ni una excusa.



CANTAR XLV

Con usura

Con usura no tiene el hombre casa de buena piedra
Con bien cortados bloques y dispuestos
de modo que el diseño lo cobije,
con usura no hay paraíso pintado para el hombre en los muros de su iglesia
harpes et lutz (arpas y laúdes)
o lugar donde la virgen reciba el mensaje
y su halo se proyecte por la grieta,
con usura
no se ve el hombre Gonzaga,
ni a su gente ni a sus concubinas
no se pinta un cuadro para que perdure ni para tenerlo en casa
sino para venderlo y pronto
con usura,
pecado contra la naturaleza,
es tu pan para siempre harapiento,
seco como papel, sin trigo de montaña,
sin la fuerte harina.
Con usura se hincha la línea
con usura nada está en su sitio (no hay límites precisos)
y nadie encuentra un lugar para su casa.
El picapedrero es apartado de la piedra
el tejedor es apartado del telar
con usura
no llega lana al mercado
no vale nada la oveja con usura.
Usura es un parásito
mella la aguja en manos de la doncella
y paraliza el talento del que hila. Pietro Lombardo
no vino por usura
Duccio no vino por usura
ni Pier della Francesca; no por usura Zuan Bellini
ni se pintó "La Calunnia”
No vino por usura Angélico; no vino Ambrogio Praedis,
no hubo iglesia de piedra con la firma: Adamo me fecit.
No por usura St. Trophime
no por usura St. Hilaire.
Usura oxida el cincel
Oxida la obra y al artesano
Corroe el hilo en el telar
Nadie hubiese aprendido a poner oro en su diseño;
Y el azur tiene una llaga con usura;
se queda sin bordar la tela.
No encuentra el esmeralda un Memling
Usura mata al niño en el útero
No deja que el joven corteje
Ha llevado la sequedad hasta la cama, y yace
entre la joven novia y su marido
Contra naturam
Ellos trajeron putas a Eleusis
Sientan cadáveres a su banquete
por mandato de usura.


Breve biografía

Ezra Weston Loomis Pound (Hailey, Idaho, Estados Unidos, 30 de octubre de 1885 – Venecia, Italia, 1 de noviembre de 1972), poeta, ensayista, músico y crítico estadounidense perteneciente a la Lost Generation —«generación perdida»— que predicó fogosamente el rescate de la poesía antigua para ponerla al servicio de una concepción moderna, conceptual y al mismo tiempo fragmentaria.

Su obra monumental, los Cantos, o Cantares, le llevó gran parte de su vida. El crítico Hugh Kenner dijo tras encontrarse con Pound: «He tomado de repente conciencia de que estaba en el centro del modernismo».

Pound fue un ferviente seguidor de Benito Mussolini y fue criticado por su antisemitismo; cuando en realidad al analizar detalladamente los Cantos no hay ni un asomo de dicho antisemitismo sino por el contrario una celebración al espíritu humano como un todo, a la "tribu humana" (Pound Dixit). Su compromiso con Mussolini le significó ser condenado en 1945. Pasó la mayor parte de su vida en Italia, está enterrado en Venecia.