Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;
Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.
Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.
Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.
La conciencia del cambio como actitud filosófica
Por Gonzalo Valdivia Dávila, en 2 de Diciembre de 2008
Robert Frost (1874-1963) es un poeta modernista norteamericano que tuvo presente la filosofía y la sencillez en su poesía. Frost busca expresar verdades inmutables en su poema El camino no elegido, ya que está reflexionando sobre las leyes del cambio en la naturaleza. Este poema sigue el postulado de Heráclito de Efeso de que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque este cambia y sus aguas están en movimiento. Además quien regresa del río también cambia por esta ley inmutable.
El poeta pasea en el bosque, tiene la opción de escoger dos caminos en una bifurcación de la senda. Elige el menos transitado, pero piensa en las posibilidades que le hubiera deparado tomar el camino no elegido. Es conciente de la diferencia, de que esta elección se perpetúa hasta la eternidad en causalidades muy sutiles que no afectan mayormente el devenir de las cosas pero que sí son captadas por su sensibilidad. El poeta concluye que habría tomado cualquier camino, pues se veían similares esa mañana.
La influencia de Heráclito: Heráclito postuló la ley del cambio, planteó un relativismo en el espacio que consideró sujeto a influencias mínimas de una serie de decisiones que interactúan entre sí y producen efectos de toda dimensión. Robert Frost tuvo que elegir en su vida dejar el camino de la abogacía en 1899, por motivos de salud; esta elección le valió volverse poeta y conocer amigos escritores de renombre como Ezra Pound. La vida para el poeta es una toma de decisiones que repercuten a la larga.
Frost piensa que el camino descartado podrá tomarlo otro día, el camino que toma es tupido, requería uso, es como si el se sintiera destinado a hollarlo para actualizarlo como camino en el universo. En un momento se siente tentado a caminar hacia atrás para regresar al camino desechado, pero eso habría sido un esfuerzo inútil en una vida que de todas maneras le impone decidir.
La responsabilidad de la elección: Todos los días tenemos que decidir entre lo bueno y lo incorrecto. Las consecuencias de nuestros actos son nuestra responsabilidad, la marcha atrás es un desperdicio de energía, por eso se necesita ponderar las decisiones trascendentales. Con todo respeto por la carrera de Derecho, yo también la dejé para ser literato y egresar en ella, las mieses recogidas por mi verdadera profesión hacen imposible que me arrepienta de mi decisión.
La elección del camino más difícil: Frost eligió en su vida el camino del arte, mucho más arduo y menos recorrido por el común de la gente. El ya sabía como era el derecho en tanto carrera, ya no lo continúo otro día aunque sabía que era predecible. “Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante”, hubiera prefigurado su vida con facilidad de continuar para abogado; mientras lo que siguió en la literatura era difícil de vislumbrar, pues el futuro implica constante movimiento.
La decisión del poeta de seguir el camino del arte implica una conciencia de la realidad circundante, su pasado, presente y futuro con todas sus potencialidades de expresión, ya que está atento al cambio en la naturaleza, en su ethos y en el arte que ha venido dominando a costa de innumerables sacrificios y vuelcos en la vida.



