11 abril, 2018


Abril es una fiesta
azul y luminosa, 
tan bella que señala 
sin querer a la tristeza 
y araña el corazón
oscuro del vencido
con brillantes destellos 
desde las nubes blancas.

Amo este sublime cielo
y su color en mis pupilas,
gastadas sin sentido 
en números vacíos
y formularios de oficina
que pretenden justificar
este antiguo dolor.

Donde muere la tarde 
hay un lugar para tu pena,
aunque el paisaje la acoja  
solo el poema conoce su extensión
al regresar de nuevo a casa.

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