09 octubre, 2017


Al declinar la tarde,
entre naranjos en flor,
consciente ya 
de la verdad de la vida
siento arder la escasa motivación 
del los relojes en mi sangre.

Es la luz delicada del tiempo 
que todo lo apaga un día.
Y buscando inútilmente 
un rastro de sentido, 
despierto en mitad 
de un poema averiado.

Invoco errores 
de aquella juventud 
que me llevó a creer en la utopía 
de poetas lejanos, amigos sinceros 
transmitiendo en horas solitarias 
su absurda pasión por la poesía.

Todo lo encendía
aquella silenciosa oscuridad.

Ahora lo sé.







"y vivir como un noble arruinado 
entre las ruinas de mi inteligencia" 

Jaime Gil de Biedma

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