22 febrero, 2017

Escribir poesía en dos mil diecisiete
se parece, sobre todo, a cualquier tarea
absurda como por ejemplo
aprender de memoria
números de teléfono
o contemplar el paisaje
cuando viajas solo.

Dentro de ese periódico
que ya nadie lee
(el papel cayó en desuso)
encontré esta mañana
un crucigrama con su nombre.

Aún a veces escribo poesía,
se parece bastante
a escuchar las palabras
que nos habitan el mundo
casi sin saberlo.

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