27 enero, 2013





Arranca las raíces del poema,
versos que vuelan no disparan
ni sangran sobre aquella superficie
velada por la lluvia.

Los ojos vendados que gritan
en otra calle luminosa,
ilusión de tiempo ido.

Hay una sombra en cada esquina
donde semáforos estallan de rojo
y la rabia de los caminantes
transforma en guerras la vida.

Este es el sendero sin rótulos
donde tu espada luminosa
halla paz y certidumbre.

Se gesta la rosa en el poema

Crece.

            Y alumbra.

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